Jordi, una vez más he leído un artículo tuyo y, como siempre, me ha encantado. Esta vez has puesto el foco en una figura que muchas veces pasa desapercibida, pero que puede ser clave para el presente y el futuro de las empresas: los senior advisors. Me ha parecido especialmente interesante cómo destacas su papel en la transformación digital, en la gestión del riesgo y en la creación de valor intergeneracional.
Así que hoy quiero profundizar contigo en este tema. Vamos a hablar de experiencia, estrategia e innovación con alguien que conoce muy bien cómo se mueven las organizaciones en tiempos de cambio. ¿Empezamos?
1. Jordi, ¿por qué consideras que los senior advisors están ganando tanta relevancia en las empresas actuales?
Vivimos un momento en el que la velocidad del cambio es altísima. En este contexto, la experiencia se convierte en un valor esencial. Los senior advisors han atravesado múltiples ciclos de transformación y crisis, por lo que aportan una visión estratégica, madura y reflexiva. Ayudan a anticipar riesgos, tomar decisiones más fundamentadas y mantener la estabilidad en medio de la incertidumbre. Las empresas que los incorporan no solo ganan en conocimiento, sino también en eficiencia y capacidad de adaptación.
2. ¿Cómo puede un senior advisor fomentar la innovación dentro de una empresa sin frenar el ritmo del cambio?
Un senior advisor no es alguien que frena, sino alguien que guía. Su papel es asegurar que la innovación se aplique con sentido y sostenibilidad. Gracias a su bagaje, saben identificar qué ideas tienen recorrido real y cómo integrarlas en la estrategia sin comprometer los recursos. Además, facilitan el diálogo entre generaciones, creando sinergias muy potentes entre la visión fresca del talento joven y la sabiduría que aporta la experiencia.
3. ¿Crees que su perfil encaja en empresas jóvenes o startups, donde prima la agilidad y el cambio constante?
Absolutamente. De hecho, es donde pueden tener un impacto más inmediato. Las startups suelen avanzar rápido, pero también pueden cometer errores por falta de perspectiva. Un senior advisor puede ayudar a validar decisiones, identificar riesgos no evidentes y construir modelos de negocio más robustos. No se trata de imponer, sino de acompañar. Su papel es complementario, no limitante, y puede ser clave en momentos de crecimiento o redefinición de estrategia.
4. ¿Qué fórmulas o modelos recomiendas para integrar perfiles sénior en una empresa de forma efectiva?
La clave está en la flexibilidad. No se trata de fichajes tradicionales, sino de colaboraciones estratégicas. Los modelos más efectivos incluyen programas de mentoria intergeneracional, consejos asesores especializados y proyectos concretos en los que el senior pueda aportar valor sin estar vinculado de forma permanente. También es importante medir su impacto con indicadores claros que reflejen cómo han influido en la toma de decisiones, la cultura interna o la evolución de determinados proyectos.
5. ¿Qué beneficios tangibles puede obtener una empresa al combinar generaciones en su estructura?
La diversidad generacional permite combinar energía, creatividad y frescura con estabilidad, visión a largo plazo y conocimiento acumulado. Esto se traduce en una mejor gestión del riesgo, decisiones más completas y una cultura organizativa más rica y colaborativa. Además, permite un flujo de conocimiento bidireccional, donde todos aprenden: los jóvenes ganan perspectiva y los sénior se mantienen conectados con las nuevas tendencias y tecnologías.
6. A pesar de todo esto, ¿por qué crees que aún hay empresas reticentes a contratar perfiles sénior?
Muchas veces por prejuicios culturales. Existe la creencia errónea de que las personas mayores no dominan la tecnología o no se adaptan al cambio, pero eso ya no es cierto. Hoy en día, muchos profesionales sénior están altamente digitalizados y abiertos a aprender. El problema es que el mercado laboral no siempre les ofrece las condiciones adecuadas. Cambiar esa mentalidad es clave para no desaprovechar un talento valioso.
7. ¿Qué mensaje final darías a las empresas que todavía no se plantean incorporar un senior advisor?
Les diría que lo prueben, que escuchen y valoren la experiencia como un activo estratégico. No se trata de mirar atrás, sino de avanzar con solidez. Los senior advisors no solo ayudan a tomar mejores decisiones, sino que también fortalecen la cultura empresarial, aportan contactos estratégicos y suman una visión difícil de encontrar en otros perfiles. En tiempos de cambio, tener a alguien que ya ha recorrido ese camino puede marcar la diferencia.
Gracias, Jordi, por compartir tu visión tan clara y enriquecedora sobre el papel de los senior advisors. Nos llevamos muchas ideas para repensar cómo integramos la experiencia en entornos de innovación.
En tiempos donde todo cambia tan rápido, contar con quienes ya han navegado otras tormentas puede marcar la diferencia.