iconoSora, la aplicación de vídeo de OpenAI que hace realidad la distopia

El rechazo a la OPA del BBVA demuestra, sobre todo, que Cataluña es más sensata de lo que ha sido nunca Josep Oliu

El 30 de septiembre, OpenAI lanzó Sora, una aplicación de vídeos generados por inteligencia artificial, que rápidamente se convirtió en un éxito en EE.UU. y Canadá, superando un millón de descargas. Sin embargo, ha generado controversia por su uso de personajes con copyright y su potencial para la desinformación.

El 30 de septiembre de 2025, OpenAI presentó su nueva aplicación Sora, diseñada para generar vídeos mediante inteligencia artificial. Aunque inicialmente solo está disponible en EE.UU. y Canadá, ha tenido un impacto inmediato, logrando más de un millón de descargas a pesar de su acceso restringido por invitación. Este éxito supera incluso al lanzamiento de ChatGPT, otro producto destacado de la compañía. Sin embargo, la aplicación ha suscitado una serie de controversias, especialmente en relación con el uso de personajes de Pokémon y Nintendo sin las licencias correspondientes, lo que infringe las leyes de copyright.

Sora utiliza un modelo de audio y vídeo que fue presentado a finales de 2024, pero no está disponible en la Unión Europea debido a regulaciones digitales que buscan proteger a los consumidores. La compañía está construyendo nuevos centros de datos para aumentar su capacidad de procesamiento, que es esencial para la creación de vídeos. La aplicación permite a los usuarios generar vídeos de hasta quince segundos a partir de una solicitud escrita, y uno de sus aspectos más llamativos es la función «Cameo», que escanea la cara del usuario para crear una versión sintética que puede aparecer en los vídeos generados.

A pesar de las medidas de seguridad implementadas, como la inclusión de marcas de agua en los vídeos generados, se han reportado aplicaciones de terceros que permiten eliminar estas marcas, lo que plantea serias preocupaciones sobre la manipulación y la desinformación. La capacidad de crear vídeos que imitan a personajes históricos o celebridades, como Martin Luther King o John Lennon, sin su consentimiento, abre la puerta a la creación de contenido engañoso que puede ser difícil de distinguir del material original.

La polémica también se extiende a la política de copyright de OpenAI, que se ha enfrentado a críticas por utilizar materiales protegidos sin permiso previo. Sam Altman, el CEO de OpenAI, ha defendido la práctica argumentando que muchos titulares de derechos están emocionados por la nueva interacción con los fans, aunque también han surgido preocupaciones sobre el impacto que esto puede tener en la industria audiovisual.

Además de las cuestiones legales, la aplicación plantea riesgos para los jóvenes, quienes podrían verse afectados por la presión estética y la posibilidad de ser objeto de burlas a través de vídeos generados por sus compañeros. La introducción de contenido erótico en ChatGPT también ha generado inquietud sobre la dirección que podría tomar Sora en el futuro.

«¿Estamos realmente preparados para las implicaciones de una tecnología que puede crear realidades alternativas a partir de imágenes y sonidos?»

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Fuente: www.vilaweb.cat | Ver noticia original

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