iconoLa estrategia de Trump en IA: impulso para corporaciones y desafíos regulatorios

La reciente política de Donald Trump en inteligencia artificial (IA) ha generado un entorno favorable para las grandes corporaciones tecnológicas en Estados Unidos. Tras asumir la presidencia, Trump anuló la orden ejecutiva de su predecesor, Joe Biden, que establecía directrices para el desarrollo y uso de la IA. Además, anunció una inversión privada de 500.000 millones de dólares en centros de datos para IA, en colaboración con Sam Altman, CEO de OpenAI. Paralelamente, el vicepresidente JD Vance instó en la AI Action Summit de París a reducir la regulación europea en este ámbito.elpais.com

Según Mark Somol, CEO de Hyacinth AI, la administración actual se centra en el poder económico, lo que beneficia a las grandes compañías. Somol destaca que la facilidad para desplegar IA en Estados Unidos contribuirá a su expansión nacional, aunque plantea dudas sobre su impacto global.

La eliminación de la regulación previa ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad y ética en el uso de la IA. Mallory Knodel, directora de Social Web Foundation, señala que la orden ejecutiva de Biden proporcionaba una guía meditada para decisiones sobre IA, estableciendo límites para reducir potenciales daños. La ausencia de una regulación clara en Estados Unidos contrasta con la entrada en vigor del Reglamento sobre IA en Europa, evidenciando una falta de alineamiento entre ambas regiones.

José Ignacio Torreblanca, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, indica que anteriormente existía una filosofía común entre Estados Unidos y Europa respecto a la IA, aunque con enfoques diferentes: Estados Unidos se centraba en los usos tecnológicos, mientras que Europa enfatizaba los derechos humanos. La actual divergencia plantea interrogantes sobre la posición de la Unión Europea en este contexto.

La desregulación también afecta a la moderación de contenido en redes sociales. Meta, buscando alinearse con el nuevo gobierno, ha desmantelado su equipo de moderación, lo que podría influir en la calidad de los datos utilizados para entrenar modelos de IA y, consecuentemente, en la proliferación de desinformación y discursos de odio.

La filosofía «America First» de Trump se refleja en políticas proteccionistas relacionadas con la IA, especialmente en el desarrollo de semiconductores y tecnología esencial para la inteligencia artificial. Esta postura podría intensificar la guerra comercial con China. Sin embargo, Somol advierte que el proteccionismo puede ser contraproducente, citando el caso de DeepSeek, una empresa china que, ante la falta de acceso a chips avanzados, desarrolló una tecnología más eficiente que las compañías estadounidenses podrían emular, fomentando así la innovación.elpais.com

La relación entre la Unión Europea y Estados Unidos se ve afectada por estas políticas. Trump ha criticado las regulaciones e impuestos europeos, calificándolos de «extorsión» y abogando por su eliminación. Torreblanca describe esta situación como una nueva forma de colonialismo digital, sugiriendo que la UE podría reconsiderar su alineación con las exigencias estadounidenses en áreas clave, como la guerra comercial con China.

····················································································································
Este es un resumen comentado, basado en el artículo «Cómo la política de Trump sobre IA beneficiará a las grandes empresas» de Pablo G. Bejerano publicado en EL PAÍS el 4 de marzo de 2025.
····················································································································
.
.
.
.

Scroll al inicio
Verificado por MonsterInsights