Antes de entrar en harina con cada una de las pruebas, te podemos adelantar dos cosas. La primera es que hay pocas tareas de las que hacen las IA que no se puedan hacer con aplicaciones dedicadas externas. La razón es simple. A fecha de hoy, la mayor parte de los desarrolladores de software que aspiran a vender su producto han integrado bajo el capó sus propios sistemas de IA para automatizar algunas de sus funciones.
En otras palabras, puedes borrar el fondo de una foto con un chatbot, sí, pero Photoshop o Canva ya tienen esa opción también. La diferencia entre un chatbot y una aplicación está en la mecánica a la hora de ejecutar la tarea. Las aplicaciones dedicadas suelen tener la función automatizada mediante un solo botón. En los chatbots, como Gemini, Copilot o el propio ChatGPT, hay que tratar de convencer a la IA de que te haga lo que quieres mediante instrucciones de texto. Los connoisseurs de las IA llaman a estas instrucciones prompts para darse pisto, pero no son más que comandos redactados en lenguaje natural accesibles a cualquier persona alfabetizada.
En algunos momentos, tratar de convencer a ChatGPT de que haga algo se siente como cuando tratabas de tener una conversación seria con ese amigo completamente fumado a las cuatro de la mañana. El segundo punto a tener en cuenta es que, para obrar todos esos milagros que dicen algunos que hacen las IA, a menudo hay que rascarse el bolsillo en las versiones de pago. Hay chatbots, por ejemplo, que solo procesan audio en sus versiones bajo suscripción. Por supuesto, OpenAI y las demás compañías de IA no viven del aire, y tienen derecho a desarrollar un modelo de negocio, pero a menudo los charlatanes de la IA obvian este dato a la hora de cacarear las virtudes de su nuevo juguete favorito.
En definitiva, que a día de hoy puedes elegir entre pagar la versión premium de Zoom para que te transcriba una reunión a texto, o pagar la versión premium de ChatGPT para que haga lo mismo, pero con una interfaz mucho más incómoda. El futuro era esto. El pasado mes de mayo, Google presentó en su conferencia de desarrolladores una herramienta llamada Try it on. Se trata de una nueva función de su plataforma de compras. Try it on está basada en Gemini. En concreto, se trata de un modelo de generación de imágenes especialmente diseñado para entender las proporciones del cuerpo humano y aplicar sobre ellas una prenda de ropa concreta. Dicho de otro modo más burdo, el usuario sube una foto de sí mismo a Try it on, y el modelo generativo se encarga de vestirle con diferentes prendas de ropa de manera realista para que pueda probárselas virtualmente.
https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2025-08-23/ia-app-tecologia-chatgpt-copilot-gemini_4190497/









