Un repartidor de Glovo revela su inquietante experiencia con el soporte de la empresa, donde un asistente automatizado le solicitó datos personales sin su consentimiento. Tras investigar, descubrió que Glovo utiliza inteligencia artificial en su atención al cliente y almacena conversaciones, lo que contradice el RGPD. Ha presentado una reclamación ante la Junta Arbitral de Consumo de Catalunya.
Recientemente, un usuario de Glovo, Marco Somma, compartió su experiencia perturbadora con el chat de soporte de la empresa. Durante un problema con un pedido, el asistente automatizado le pidió información personal, incluyendo su correo electrónico y una foto. A pesar de que el asistente utilizaba mensajes automáticos, cuando Somma cuestionó si estaba hablando con una persona, recibió la confirmación de que era una inteligencia artificial. Lo más alarmante fue que, al solicitar atención humana y la eliminación de sus datos, el sistema ignoró sus peticiones y continuó procesando la conversación.
Al investigar más sobre la política de privacidad de Glovo, que se actualizó en 2025, Somma descubrió que la empresa admite el uso de inteligencia artificial en su atención al cliente. Además, las conversaciones pueden ser almacenadas y reutilizadas para entrenar sus sistemas, todo ello sin el consentimiento explícito de los usuarios. Esto plantea serias dudas sobre la transparencia y el consentimiento, principios fundamentales del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Según Somma, ningún usuario debería verse obligado a proporcionar información personal a un sistema automatizado sin ser consciente de ello y sin la posibilidad de interactuar con un ser humano.
En respuesta a esta situación, Somma ha presentado una reclamación ante la Junta Arbitral de Consumo de Catalunya, instando a otros consumidores a revisar cómo las empresas gestionan sus datos personales. Esta experiencia pone de manifiesto la creciente preocupación por la privacidad y la protección de datos en un mundo donde la inteligencia artificial juega un papel cada vez más importante. La falta de claridad en las políticas de las empresas sobre el uso de datos personales y la automatización de la atención al cliente son temas que deben ser abordados para garantizar que los derechos de los consumidores sean respetados.
«¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra privacidad a cambio de la comodidad que ofrecen las empresas tecnológicas?»
¿QUIÉN DIJO QUE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO PODÍA SER INQUIETANTE?
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Fuente: El Periódico de España | URL: Ver noticia original









