La inteligencia artificial generativa está transformando radicalmente el periodismo, automatizando tareas, optimizando la producción y distribución de contenidos, pero también generando incertidumbres éticas, legales y profesionales. Aunque no sustituye al periodista, redefine su rol y plantea un futuro inmediato donde la supervisión humana será clave frente a la automatización creciente.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAG) en las redacciones ha marcado un antes y un después en la industria periodística. Herramientas como ChatGPT han democratizado el acceso a tecnologías avanzadas, permitiendo automatizar tareas como redacción, resumen, traducción y producción audiovisual. Esta disrupción ha generado una reacción inmediata en la cadena de valor de los medios, que ya integran soluciones IAG en sus procesos productivos.
Según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2023 de la Asociación de la Prensa de Madrid, el 84% de los periodistas cree que estas herramientas se usarán ampliamente, el 97% advierte de implicaciones éticas y el 91% teme que puedan fomentar la desinformación. No obstante, solo el 31% las usa actualmente, principalmente para funciones técnicas o mecánicas.
La IA está empezando a transformar todos los soportes: desde los cibermedios hasta la televisión, radio y streaming, incluyendo la creación de avatares, locuciones artificiales, edición de vídeo y generación de imágenes. Su aplicación es multitransversal, y afecta desde la producción hasta la gestión de contenidos. Las redacciones ya desarrollan APIs que conectan CMS con motores generativos para elaborar artículos, titulares, ladillos y material multimedia.
Aunque la IA puede crear contenidos que imitan el estilo humano, no genera el hecho noticioso: la noticia sigue siendo una construcción humana. El riesgo, señala el autor Juan Pablo Mateos Abarca, reside en que los contenidos automatizados desplacen al periodismo de calidad. A nivel legal, la regulación es incipiente; la Ley de IA de la UE de 2024 representa un primer marco, pero persisten zonas grises como la propiedad intelectual y la trazabilidad de los contenidos.
El futuro próximo incluirá más automatización, incluso IA capaces de realizar análisis editoriales o construir realidades virtuales noticiosas. Pese a los avances, la labor periodística, sobre todo en contextos complejos, críticos o éticamente sensibles, seguirá requiriendo juicio, creatividad y presencia humana.
“¿Cómo pueden los medios equilibrar la eficiencia que ofrece la inteligencia artificial con la necesidad de mantener la calidad y ética periodística?”
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Este es un resumen comentado, basado en el artículo : «La IA y el periodismo: una nueva era de cambios operativos y productivos» de Juan Pablo Mateos Abarca publicado en Cuadernos de Periodistas el 22 de enero de 2025.
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