El cibercrimen se convierte en una industria de esclavitud y tortura con más de 250.000 víctimas explotadas en macrocentros de fraude.
Las mafias del cibercrimen han desarrollado una red de esclavitud moderna con más de 250.000 víctimas en al menos 22 países, reclutadas mediante engaños y sometidas a condiciones inhumanas. Estas personas son forzadas a perpetrar estafas en internet desde macrocentros en Myanmar, Laos y Camboya, donde son vigiladas constantemente y castigadas con violencia extrema si intentan escapar o no cumplen los objetivos impuestos por las organizaciones criminales.
El fenómeno ha sido calificado por Interpol como una «epidemia del fraude a escala masiva». La ONU y la Agencia de EE UU para el Desarrollo Internacional (USAID) estiman que estas mafias han esclavizado a cientos de miles de personas, incluyendo ciudadanos de China, India y Sri Lanka. Muchas víctimas son torturadas con descargas eléctricas, abusadas sexualmente y obligadas a cumplir jornadas extenuantes de hasta 17 horas diarias. En algunos casos, las mujeres son forzadas a la prostitución y a actuar en videollamadas fraudulentas para engañar a nuevas víctimas.
Investigadores como Ling Li y Jack Whittaker advierten que el ciberfraude ya no es solo un delito individual, sino una industria organizada con estructuras empresariales que operan a gran escala. La red de explotación se mantiene mediante el miedo, la violencia extrema y el chantaje emocional, con amenazas a las familias de los capturados. Además, las organizaciones criminales utilizan inteligencia artificial, deepfakes y redes VPN para operar sin ser detectadas.
Una reciente operación policial en Myanmar permitió liberar a miles de esclavos digitales, con repatriaciones masivas a China y otros países afectados. Sin embargo, los expertos alertan de que el problema sigue creciendo, con pérdidas económicas que se estiman en 10.500 millones de dólares solo en 2025, según un estudio de la Universidad de Oxford. La única solución posible, según el US Institute of Peace (USIP), es un esfuerzo internacional coordinado para desmantelar esta red criminal y ofrecer apoyo real a las víctimas.
«¿Estamos preparados para enfrentar el cibercrimen cuando se ha convertido en un negocio multimillonario basado en la esclavitud y la tortura?»
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Este es un resumen comentado, basado en el artículo «Las mafias del cibercrimen cuentan con un ejército de más de 250.000 esclavos sometidos a torturas, extorsiones y violaciones» de Raúl Limón publicada en EL PAÍS el 6 de marzo de 2025.
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