¿Hasta qué punto sabe una inteligencia artificial lo que sentimos, pensamos o hacemos? Esta inquietante pregunta se plantea en el análisis realizado por Rafael López, portavoz de Check Point Software, quien examina el despliegue de la inteligencia artificial de Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, y su impacto directo en la privacidad de los usuarios. López advierte sobre las implicaciones de esta tecnología, que tiene la capacidad de conocer nuestra ubicación, emociones y hasta nuestras interacciones con otros.
Desde abril, Meta ha implementado chatbots con inteligencia artificial en sus plataformas, destacando el asistente de WhatsApp, que utiliza el modelo LLaMA (Large Language Model Meta AI). Aunque Check Point reconoce que esta integración puede ofrecer beneficios, también plantea serios retos en términos de privacidad y seguridad digital. Según López, muchas de las opciones disponibles para proteger nuestros datos son confusas y difíciles de configurar. «No es que nos roben los datos, es que los estamos regalando, muchas veces sin saberlo», enfatiza, refiriéndose a cómo la IA puede acceder a fotos, mensajes y ubicaciones.
La preocupación no se limita al uso comercial de esta tecnología. López señala que el modelo de IA podría ser entrenado con información confidencial sin el conocimiento del usuario. Además, advierte sobre la manipulación algorítmica de precios en servicios, donde algunas aerolíneas ajustan tarifas basadas en la urgencia percibida a través de interacciones con asistentes de IA. Este fenómeno plantea un riesgo significativo, ya que los ciberdelincuentes también pueden aprovechar la inteligencia artificial para clonar modelos y llevar a cabo campañas de phishing, suplantaciones de identidad y deepfakes.
López destaca que la inteligencia artificial siempre proporcionará una respuesta, aunque esta sea incorrecta, por lo que recomienda realizar una doble verificación de la información. Este problema no solo afecta a los adultos, sino también a los jóvenes, quienes son blanco de estafas adaptadas a sus intereses y perfiles. La crítica hacia Meta se intensifica cuando se menciona su práctica de solicitar pagos para evitar la cesión de datos, lo que refleja una asimetría de poder entre los usuarios y las grandes plataformas tecnológicas.
Aunque la regulación europea ofrece cierta protección contra estos abusos, López considera que es insuficiente. «Tenemos buena legislación en Europa, pero sigue siendo reactiva. No evita estafas ni impide que anuncios fraudulentos estén activos durante semanas», denuncia. Además, menciona el círculo azul en WhatsApp, símbolo del asistente de IA, advirtiendo que pocos usuarios saben cómo desactivarlo si no desean alimentar el modelo.
El mensaje final de López es claro: el uso de redes sociales puede ser seguro si se hace de manera consciente. «No vamos por la calle contando nuestra vida a gritos, pero en redes sociales lo hacemos. Todo lo que compartimos puede ser usado para perfilar, vender o manipular. Así que, sí, podemos usar IA y redes… pero con cabeza.»
¿QUIÉN DIJO QUE LA PRIVACIDAD NO TIENE PRECIO EN LA ERA DIGITAL?
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APARECEN EN EL ARTÍCULO ORIGINAL:
Check Point Software, Facebook, Instagram, Ibai, Meta, Rafael López, WhatsApp.
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Fuente: Libertad Digital | URL: Ver noticia original









