De forma insistente se habla de industria 4.0, un concepto de fabricación que fue conceptualizado en 2011 por Kagermann, Lukas y Wahlster en su artículo “«Industria 4.0: Con el Internet de las Cosas en camino de la Cuarta Revolución Industrial”. Representa una transformación radical en los procesos productivos gracias a la integración de tecnologías la digitalización, la robótica avanzada, el IoT o la computación en la nube. Un modelo productivo que permite la sincronización y automatización, en tiempo real, de las diferentes etapas de la cadena de valor, con independencia de la localización, mejorando la eficiencia operativa, incrementando la flexibilidad y facilitando la producción personalizada. Desde entonces, con velocidades desiguales se ha ido introduciendo en los diversos sectores industriales, si bien ha sido en los últimos años en los que se ha avanzando de forma más decidida.
Hace unos días participé en un debate sobre como la InteligenciaArtificial podía afectar a La Industria 4.0. Mi participación se encuadraba en el libro que escribí en 2018, conjuntamente con Llorenç Guilera, titulado ”La Industria 4.0 en la sociedad Digital” en el que explicábamos que la Industria 4.0 no era sólo convertir las fábricas en inteligentes sino en diseñar y fabricar productos inteligentes, un aspecto extremadamente importante para las PIMES al abrirse enormes posibilidades gracias al avance de la IA.
En el encuentro debatimos sobre las aportaciones de la IA en los procesos de fabricación 4.0, en concreto como puede dar impulso significativo a la automatización inteligente ya que los robots con IA pueden aprender y adaptarse a tareas complejas, así como detectar defectos en tiempo real a través de visión artificial. Adicionalmente, pueden ayudar a la optimización de las cadenas de aprovisionamiento en base a modelos predictivos optimizando los inventarios y ayudando a decidir cuándo y cuánto producir y también, pueden predecir necesidades de mantenimiento antes que se produzcan averías, reduciendo los tiempos de paro de las cadenas y aumentando la seguridad de los trabajadores al detectar situaciones peligrosas.
Una vez analizado el impacto sobre los procesos el debate se centró en su impacto en los productos, Un aspecto fundamental ya que Las herramientas de IA no sólo pueden ayudar a diseñar productos innovadores mediante la compresión de los avances técnico-científicos y las necesidades de los consumidores sino también en su incorporación en los productos, atendiendo que la incorporación de las IA en los productos permiten su conectividad, la personalización, el control remoto, anticiparse a los fallos y ayudando a actuaciones más sostenibles mejorando la comodidad y eficiencia para los usuarios al evitar la discriminación por formación, cultura o edad. Sin duda los avances en el ámbito socio económico de diseñar productos smart son muchos y una oportunidad que no debería dejarse pasar.
Antoni Garrell









