La inteligencia artificial (IA) ha despertado un amplio debate en el ámbito científico, y no es para menos. Luiz Liz-Marzán, un destacado investigador que co-publicó un paper en Nature Nanotechnology, ha compartido sus preocupaciones sobre los peligros que esta tecnología puede representar para la investigación científica. Liz-Marzán, quien es Profesor Ikerbasque y líder del Laboratorio de Bionanoplasmónica en el CIC biomaGUNE de Donostia/San Sebastián, así como del Laboratorio de Nanomateriales Biomiméticos en el Centro de Investigación de la Universidad de Vigo (CINBIO), ha observado de cerca la evolución de la IA en su campo.
Durante una reciente entrevista, Liz-Marzán enfatizó la importancia de la integridad científica, señalando que, aunque el peligro que ha detectado no es inmediato, sí es real. “La IA está avanzando a pasos de gigante”, afirmó, recordando su primera experiencia con ChatGPT, que inicialmente consideró poco útil, pero que ha llegado a incorporar en su trabajo. A pesar de su cautela, el doctor destaca que la mayoría de la comunidad científica es honesta y continuará publicando datos reales, aunque siempre existe la posibilidad de que algunos investigadores busquen avanzar demasiado rápido y omitir procedimientos éticos.
Liz-Marzán también recordó que, aunque el fraude científico ha existido desde hace tiempo, las herramientas actuales de IA complican la detección de manipulaciones. “Antes, se manipulaban datos utilizando herramientas relativamente rústicas y fáciles de detectar”, explicó. Ahora, con la capacidad de la IA para generar imágenes, se vuelve más difícil identificar lo verdadero de lo falso. Esto plantea una pregunta crucial sobre la credibilidad de las publicaciones científicas y la calidad de las investigaciones.
El doctor sugirió que una solución podría ser la creación de grandes bases de datos virtuales que almacenen todos los datos generados en investigaciones financiadas con fondos públicos, algo que ya se está implementando en su laboratorio. Sin embargo, también reconoció que la implementación de esta idea no es sencilla, ya que depende de la colaboración de revisores científicos y de las editoriales.
A pesar de los desafíos, Liz-Marzán es optimista sobre el papel de la IA en la ciencia. Destacó que los recientes premios Nobel de Física y Química han reconocido investigaciones que utilizan herramientas de IA, lo que demuestra que esta tecnología puede acelerar el avance científico. Sin embargo, también advirtió que la IA podría ralentizar la investigación si se requieren repeticiones de experimentos sospechosos de fraude, lo que consumiría recursos valiosos.
Finalmente, Liz-Marzán concluyó que es fundamental que la sociedad entienda que la ciencia está marcada por la duda. “Los resultados pueden ser incorrectos”, advirtió, y esta falibilidad, combinada con el potencial fraude, exige un enfoque aún más crítico hacia la investigación científica.
¿QUIÉN DIJO QUE LA IA NO PODÍA SER UN ENEMIGO DEL PROGRESO EN LA CIENCIA?
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APARECEN EN EL ARTÍCULO ORIGINAL:
CIC biomaGUNE
ChatGPT
Centro de Investigación de la Universidad de Vigo (CINBIO)
Luiz Liz-Marzán
Nature Nanotechnology
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Fuente: LA RAZÓN | URL: Ver noticia original









