Beth Noveck aboga por un control democrático de las herramientas de IA en beneficio público
Beth Noveck, experta en tecnología y exdirectora de Tecnología de EE.UU., destaca la importancia de un control democrático sobre la inteligencia artificial (IA) para mejorar la gobernanza. En la Cumbre Mundial de Gobierno Abierto en Vitoria, subrayó que la IA debe ser accesible y segura, y que su uso debe centrarse en fortalecer la democracia y la participación ciudadana.
La Cumbre Mundial de Gobierno Abierto celebrada en Vitoria reunió a expertos en tecnología y gobernanza, entre ellos Beth Simone Noveck, quien fue la primera directora de Tecnología de EE.UU. bajo la administración de Barack Obama. Noveck, actualmente profesora en la Northeastern University y estratega jefe de IA de Nueva Jersey, aboga por un uso responsable y democrático de las herramientas de inteligencia artificial.
Durante su intervención, Noveck enfatizó que la tecnología actual, aunque imperfecta, tiene el potencial de mejorar la forma en que los gobiernos interactúan con la ciudadanía. A lo largo de 30 años, la web ha facilitado el diálogo, pero ha dificultado que las instituciones escuchen efectivamente a la población. Noveck recordó su experiencia en la Casa Blanca, donde aprendió sobre el poder del servicio público y la importancia de conectar a las instituciones con la inteligencia colectiva de la ciudadanía.
El concepto de gobierno abierto ha evolucionado en los últimos 15 años, convirtiéndose en un movimiento global. Noveck destacó ejemplos de éxito como Decidim, una plataforma de participación del Ayuntamiento de Barcelona, que se considera un modelo a seguir en el ámbito de la participación pública. También mencionó la plataforma Decidir de Madrid, que se basa en estándares abiertos.
En cuanto a la aplicación de la IA, Noveck argumentó que esta debería generar información accesible para todos, independientemente de su nivel educativo. La IA puede transformar el gobierno en un espacio de conversación, pero aún queda mucho por aprender para optimizar su uso. Además, subrayó la importancia de utilizar los datos disponibles de manera efectiva para mejorar la gestión pública, como en la optimización del tráfico o la respuesta de emergencias.
Sin embargo, Noveck advirtió sobre los riesgos de permitir que empresas como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos controlen el espacio público y la información. Propuso que la gobernanza de estas herramientas debe ser democrática y abierta, en lugar de estar sujeta a intereses corporativos. La privacidad también fue un tema central, ya que muchas herramientas de IA requieren el uso de datos personales, lo que genera preocupaciones sobre la protección de la información.
Noveck también cuestionó la necesidad de pagar por el acceso a la IA, argumentando que esto podría excluir a comunidades y grupos vulnerables. La inclusión en la revolución de la IA es fundamental para garantizar que nadie se quede atrás.
Finalmente, Noveck reflexionó sobre el impacto de la tecnología en la democracia, sugiriendo que, aunque existen riesgos, la IA y las nuevas tecnologías pueden ser herramientas para fortalecer la democracia, siempre que se utilicen de manera adecuada.
“¿Estamos realmente preparados para asumir el control democrático de la inteligencia artificial, o preferimos dejar que unos pocos decidan por nosotros?”
¿QUIÉN DIJO QUE LA DEMOCRACIA NO PUEDE SER UNA APLICACIÓN MÓVIL?
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