La computación cuántica, aún en fase experimental, avanza hacia convertirse en la mayor revolución tecnológica del siglo XXI, con el potencial de transformar sectores como la industria, la ciberseguridad, la energía y la inteligencia artificial, aunque todavía enfrenta desafíos técnicos críticos.
Aunque la inteligencia artificial (IA) acapara la atención mediática, expertos coinciden en que será la computación cuántica la que provocará un cambio aún más profundo. Esta tecnología tiene el potencial de revolucionar sectores como las finanzas, defensa, logística, industria farmacéutica o energía, al resolver problemas de cálculo imposibles para la computación tradicional.
Frente al clásico bit, que solo puede ser 0 o 1, la computación cuántica opera con cúbits, capaces de estar en ambos estados a la vez. Esto permite realizar cálculos exponencialmente más complejos y rápidos, con aplicaciones como la optimización combinatoria, clave en rutas de transporte, predicción meteorológica o redes eléctricas.
Carlos Kuchkovsky, fundador de Qcentroid y asesor de la Comisión Europea, y Román Orús, cofundador de Multiverse Computing, destacan el impacto esperado en la IA: desde modelos más eficientes hasta entrenamiento más rápido y reducción del consumo energético. Orús afirma haber logrado comprimir un modelo como ChatGPT en un 90%, permitiendo su uso en dispositivos cotidianos como drones o electrodomésticos.
Uno de los principales desafíos sigue siendo la estabilidad de los ordenadores cuánticos: requieren temperaturas cercanas al cero absoluto y aún sufren altas tasas de error. No obstante, compañías como IBM, Microsoft, Google, Tencent, Alibaba y centros europeos como Quantum Spain en Barcelona trabajan intensamente en superar estas limitaciones. Europa, señalan los expertos, ha invertido de forma competitiva y ya desarrolla hardware propio de alta calidad.
Además del potencial en simulación molecular y materiales, la computación cuántica plantea un riesgo para la seguridad digital actual, ya que podría romper los sistemas de cifrado existentes. Esto impulsa a gobiernos y grandes tecnológicas a anticiparse con protocolos post-cuánticos.
Según Kuchkovsky, el interés institucional está creciendo y anticipa un “boom” en este ámbito en 2026. Orús, por su parte, señala que los actuales algoritmos de IA son ineficientes y que la computación cuántica será su evolución natural: “Es el único camino viable”.
«¿Estamos preparados para una revolución tecnológica que afectará a toda la infraestructura digital del mundo?»
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Este es un resumen comentado, basado en el artículo: «Todo el mundo habla de IA, pero la computación cuántica promete un salto tecnológico aún mayor» de Luis Enrique Velasco, publicado en EL PAÍS el 21 de marzo de 2025.
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