La inteligencia artificial (IA) plantea desafíos significativos para la democracia, afectando la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y cuestionando la esencia misma del autogobierno.
En su ensayo «Una teoría crítica de la inteligencia artificial», Daniel Innerarity explora cómo la IA influye en las sociedades democráticas y en la capacidad de los ciudadanos para decidir con criterio en las elecciones. La rápida adopción de la IA ha generado debates sobre responsabilidad, privacidad, equidad y ética, aspectos fundamentales para el funcionamiento de una democracia saludable.
Innerarity destaca que, históricamente, las sociedades han buscado mecanismos automáticos para gestionar su complejidad. Desde el imperio de Babilonia hasta la Inglaterra victoriana, se han utilizado formas de administración basadas en la racionalidad algorítmica. Sin embargo, la coyuntura actual es distinta, y la IA plantea preguntas sobre quién toma las decisiones cuando, aparentemente, nadie lo hace.
El autor propone tres posibles respuestas a los desafíos que la IA presenta a la democracia:
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Moratoria: Algunos expertos sugieren una pausa en el desarrollo de ciertas aplicaciones de IA para que los legisladores puedan desarrollar marcos regulatorios adecuados que garanticen que la innovación tecnológica esté alineada con los valores humanos y el bienestar social. Sin embargo, esta propuesta es polémica, ya que podría frenar el progreso y la competitividad en campos beneficiosos como la ciencia y la medicina.
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Ética: Orientar el desarrollo de la IA en un sentido ético implica no frenar la innovación, sino dirigirla hacia objetivos que beneficien a la sociedad. Esto requiere definir claramente hacia dónde se quiere avanzar con la automatización y cómo se pueden preservar los valores democráticos en este proceso.
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Crítica política: Más allá de la ética, es necesario un análisis crítico de las condiciones estructurales que posibilitan o impiden un desarrollo adecuado de la IA. La crítica política busca indagar en las bases que sustentan la relación entre humanos y tecnología, y cómo estas pueden afectar la democracia.
Innerarity enfatiza que la filosofía tiene un papel crucial en este contexto, ya que cualquier circunstancia es una invitación a revisar conceptos fundamentales como democracia y decisión. La IA obliga a repensar estos términos y a cuestionar cómo se pueden adaptar a una realidad donde la automatización y los algoritmos tienen un papel cada vez más predominante.
El ensayo concluye que es necesario encontrar un equilibrio entre el control humano y los beneficios tecnológicos. Esto implica reconocer que la historia humana ha sido una serie de aciertos y errores en la gestión de innovaciones disruptivas. Por ello, se requiere un estudio crítico de la IA y el desarrollo de una filosofía política que sostenga la democracia en la era digital.
«¿Estamos preparados para delegar decisiones fundamentales de nuestra democracia en sistemas algorítmicos?»
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Este es un resumen comentado, basado en el artículo: «¿Sobrevivirán la política y la democracia a la IA?» de Diego Gándara publicado en La Razón el 22 de marzo de 2025.
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