iconoDonde nunca llegará la IA

Aunque la inteligencia artificial se aproxima a superar la inteligencia humana en múltiples áreas, existen espacios emocionales, simbólicos y culturales que, según Miquel Molina, permanecerán ajenos a cualquier algoritmo, preservando la esencia de lo humano.

En su columna en La Vanguardia, el periodista y director adjunto Miquel Molina reflexiona sobre los límites de la inteligencia artificial, a partir de las ideas del científico computacional Ray Kurzweil, investigador principal en IA de Google. Kurzweil, quien acaba de publicar La singularidad está más cerca, sostiene que estamos avanzando hacia una fusión entre lo biológico y lo digital, y que en algún momento la IA actuará como si fuese consciente, aunque aún no podamos demostrar científicamente tal condición.

Molina se pregunta si llegará el día en que la humanidad, como colectivo, acepte que su inteligencia ha sido superada por una red de cerebros digitales. Más allá de ese posible hito, lo que considera crucial es cómo nos transformamos como especie desde que concebimos la IA. ¿En qué punto dejamos de ser plenamente humanos al delegar tanto en los algoritmos?

El artículo encuentra un poderoso símbolo de lo humano en las sondas Voyager 1 y 2, lanzadas en 1977 por la NASA y aún activas en el espacio interestelar. En su interior viaja un disco de oro con sonidos e imágenes de la Tierra, incluyendo piezas de Bach, Beethoven, Chuck Berry y cantos navajos, como una cápsula del tiempo que transmite la autenticidad cultural de la humanidad antes de la era digital.

Ese gesto —de enviar música, arte y emoción al universo— representa, según Molina, un territorio inaccesible para la IA: el de la sensibilidad, el alma y la memoria colectiva. Un lugar donde la lógica de los algoritmos no puede penetrar, y donde sigue latiendo lo que fuimos sin mediaciones artificiales.

En un momento donde los avances tecnológicos parecen inevitables, el artículo invita a conservar espacios de humanidad profunda, donde lo algorítmico no sustituya el alma humana.

«¿Qué parte de nosotros resistirá cuando la inteligencia artificial lo simule todo, excepto la emoción genuina?»

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Este es un resumen comentado, basado en el artículo: «Donde nunca llegará la IA» de Miquel Molina, publicado en La Vanguardia el 31 de marzo de 2025.
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