Uno de cada tres adolescentes ya acude a la inteligencia artificial para tratar asuntos personales, lo que preocupa a psicólogos, educadores y familias ante el riesgo de perder habilidades sociales y vivir en una realidad emocionalmente desconectada del entorno humano.
La rápida adopción de herramientas de inteligencia artificial entre menores ha hecho saltar las alarmas en la comunidad educativa y psicológica. Según un informe de Empantallados y GAD3, uno de cada tres jóvenes de entre 14 y 17 años recurre a la IA para hablar de temas personales o tomar decisiones importantes. Este fenómeno, que va en aumento, plantea el riesgo de que los adolescentes sustituyan el vínculo humano por una relación con una tecnología que, aunque eficaz para brindar información, carece de conexión emocional.
La directora de Empantallados, Elena Martínez, advierte que esta tendencia puede llevar a los adolescentes a vivir en una “realidad paralela” y a perder competencias esenciales como la empatía, la introspección y la interacción social. La solución, dice, pasa por fomentar el pensamiento crítico y recordar que la IA no es un amigo, sino una herramienta.
A pesar de que el 85% de los adolescentes ya utiliza IA al menos una vez por semana, seis de cada diez profesores y alumnos consideran insuficiente la formación sobre el uso adecuado de estas tecnologías en el entorno escolar. Los expertos ven paralelismos con los errores cometidos en el auge inicial de las redes sociales y alertan que es ahora cuando se puede actuar preventivamente, antes de que se consolide una dependencia tecnológica perjudicial.
La psicóloga Silvia Álava destaca que en la adolescencia se forma la personalidad, y que esa construcción necesita tiempo, errores y relaciones humanas reales. Delegar decisiones emocionales en la IA puede afectar ese desarrollo. La IA “no da abrazos”, dice Álava, y los adolescentes necesitan apoyo afectivo real para procesar sus emociones.
También el académico José Luis Guillén, de la Universidad Francisco de Vitoria, advierte del peligro de perder habilidades sociales clave y aboga por una educación que combine tecnología con valores humanos. A largo plazo, dicen los expertos, esto puede vincularse con problemas de soledad no deseada, salud mental y despersonalización.
«¿Estamos delegando en la inteligencia artificial el acompañamiento emocional que solo los vínculos humanos pueden ofrecer?»
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Este es un resumen comentado, basado en el artículo: «Cuando el confidente de tu hijo es la IA: ‘Corren el riesgo de vivir en una realidad paralela'» de Elena Omedes, publicado en 20 Minutos el 31 de marzo de 2025.
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