CHUS BLASCO / La solución está en la tierra

Agricultura regenerativa

Los fundamentos de nuestras antiguas seguridades se van removiendo una a una a medida que vemos con estupor como los datos de la expansión de la pandemia avanzan en nuestras ciudades, en nuestro país, y por todo el planeta. El sentimiento ante la incertidumbre podríamos describirlo como que la tierra se está moviendo bajo nuestros pies. El origen de lo que estamos viviendo lo han venido advirtiendo investigadores y científicos de todo el mundo: hemos alterado el ecosistema que mantiene el equilibrio del planeta.

¿Hay esperanza?

La buena noticia es que la tierra tiene una capacidad natural de regenerarse. Nos lo cuenta el documental de Netflix Kiss the ground a través de una visión ilusionante de lo que podría ser una solución efectiva para revertir el cambio climático. La solución es, aparentemente simple. Se trata de recuperar la capacidad natural de la tierra de almacenar carbono y sostener la dinámica diversidad de microorganismos que en ella habita. Para ponerlo en práctica, hay que entender el ecosistema, y recomponer todas las etapas que intervienen.

El documental nos recuerda que la tierra es un universo de relaciones interdependientes. El suelo, las plantas y el planeta están conectados, así como nuestra salud. Las prácticas invasivas de la agricultura industrial impiden completar el ciclo vital, y además dañan nuestro propio sistema, que enferma cuando acabamos ingiriendo gran parte de los pesticidas utilizados a través de los alimentos.

Las personas que más lo sufren son aquellos que viven del ecosistema dañado. Son los productores como Gabe Brown, un granjero de Dakota que explica en el documental que perdió la práctica totalidad de su cosecha en 4 años consecutivos y buena parte del ganado. Utilizando las técnicas más avanzadas de agricultura moderna, estuvo a punto de perder su granja. Brown decidió intentar reflotar su empresa fallida usando prácticas “antiguas”. Su objetivo era hacer rentable su explotación agroganadera, aprovechando las relaciones simbióticas entre animales, plantas y vida en el suelo. Perseguirlo, le llevó a recuperar varias hectáreas de terreno degradado, descubriendo un camino de aprendizaje apasionante y nueva forma de vivir a través de la agricultura regenerativa. Kiss the ground nos descubre que la respuesta se encuentra bajo nuestros pies. “The solution is right under our feet”.

Líderes pioneros, método científico

Los líderes del movimiento de agricultura regenerativa han dedicado su vida a encontrar una solución a su problema. Estos pioneros partieron del problema de hacer sostenible la tierra que pisan, cultivan y de la que viven. Igual que Brown, son los que han implementado las pruebas con las que han ido poniendo en práctica cada una de las tecnologías en las que se basa, a lo largo de varias décadas en diversos lugares del planeta. Para aprender a hacerlo cada vez mejor, han necesitado un método.

El holistic management, desarrollado por Allan Savory, es un enfoque revolucionario y un marco metodológico para la toma de decisiones. Su metodología ayuda a ganaderos y agricultores a gestionar mejor los recursos agrícolas para obtener beneficios medioambientales, económicos y sociales de forma sostenible y regenerativa. Para conseguir sus objetivos, estos productores necesitan tener un plan, que debe tener en cuenta todos los factores y debe poder responder a las realidades y también a los imprevistos. Nada ocurre por casualidad. El management holístico de Savory les permite planificar, monitorizar y mejorar, tomando decisiones óptimas partiendo de un conocimiento de todos los factores del ecosistema, así como los impactos que sobre él tienen las decisiones.

Para poder gestionar y decidir sobre sistemas complejos, hay que fijarse primero en la naturaleza. La difusión de las prácticas de Savory y su aplicación en familias productoras de todo el mundo está multiplicando las historias de éxito. Son prototipos validados en base a datos y con método científico. El resultado es que la agricultura regenerativa consigue plantas con raíces más profundan que atrapan más carbono y lo depositan en el suelo. Los efectos positivos en la calidad del suelo se multiplican con los efectos positivos en la atmósfera y el planeta.

Por una buena causa

La pasión por defender su forma de vida y la necesidad de luchar por su hábitat natural ha sido el detonante para muchos de estos productores. Les ha motivado a convertir la búsqueda de la solución a su problema, en su propósito vital. Ahora están ampliando su contribución explicando cómo lo han hecho y enseñando a otros lo que han aprendido para que lo apliquen en sus propias tierras.

Kiss the ground impulsa un proyecto social que ayude a los agricultores a transitar hacia la agricultura regenerativa y proporciona recursos para promover “defensores del suelo” en todo el mundo. Las personas y las empresas que se han apuntado ya a la economía circular necesitan algo más que recursos y tecnología. Necesitan la visión y la creencia de que el viaje valdrá la pena. Ayudémosles a difundir su mensaje. Kiss the Ground.