iconoAntoni Garrell / La influencia de la IA en el conocimiento explícito y tácito

La semana estuve en el congreso sobre IA organizado por Eurecat – Centro Tecnológico con el apoyo de la Generalitat de Catalunya. En él se evidenció la capacidad de la IA para mejorar procesos, reducir costes y aumentar la productividad.. Mi asistencia coincidió con la lectura del reciente estudio del Human-Centered AI Lab de Stanford, en el que se detalla que la adopción intensiva de la IA en las empresas afecta a la contratación de jóvenes. El estudio explicita que en empresas intensivas en uso de IA la contratación de personal joven se ha reducido un 7,7 % más que en las que no lo hacen. La razón es que la IA sustituye el conocimiento explícito, pero no el conocimiento tácito que surge de la experiencia y la intuición, algo que no poseen los jóvenes.

La IA actúa como un potente amplificador del conocimiento explícito, el que puede describirse, enseñarse y evaluarse, ya que la IA facilita el acceso, la organización y la difusión de grandes volúmenes de información. Sin embargo, esta misma capacidad plantea el riesgo de una comprensión superficial, al promover el consumo pasivo de información en detrimento de la reflexión crítica y la construcción activa del saber. Mientras que el conocimiento tácito, vinculado a la experiencia la intuición y el juicio contextual, se ve afectado de manera más ambivalente. Ya que la IA sigue siendo incapaz de reproducir la comprensión experiencial y el sentido situacional propios del saber humano. Por ello, aunque la IA reconfigura la frontera entre el conocimiento explícito y el tácito, al ampliar el primero y exigir a la vez una revalorización del segundo como ámbito esencial de la creatividad, la ética y el juicio humano.

Asumir este hecho obliga a una reflexión profunda y a actuar en el ámbito empresarial para equilibrar el uso de la IA con el desarrollo del conocimiento tácito y la inserción laboral de jóvenes; en el ámbito educativo y formativo, reforzando el conocimiento tácito y la capacidad de juicio humano frente al conocimiento puramente explícito; y en el ámbito político y social, para asegurar una adopción inclusiva y humanista de la IA. Tres ámbitos de actuación que, a la vez, requieren que a nivel personal se adopte una actitud reflexiva frente a la IA, evitando la dependencia pasiva de las herramientas inteligentes.

Regresando al congreso organizado por Eurecat, en el que se explicitó que la IA está revolucionando la productividad y los procesos empresariales, pero también altera la naturaleza del conocimiento y del empleo, como explicita el informe de Stanford, mi conclusión es que es preciso que los gobiernos impulsen más incentivos a la contratación juvenil y que se actúe con rigor mediante programas de alfabetización en IA y formación práctica que conecten el conocimiento teórico con la experiencia real, ya que solo así la IA será una herramienta al servicio de una sociedad más inclusiva, innovadora y profundamente humana.

 

Publicado en el Linkedin de Antoni Garrell

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