25 años de cambios globales y tecnológicos
Antoni Esteve reflexiona sobre los primeros 25 años del siglo XXI, marcados por eventos inesperados como los atentados del 11S, la pandemia de COVID-19 y conflictos geopolíticos. Esteve destaca cómo estos desafíos coexisten con avances notables en tecnología, como la secuenciación del genoma y la rápida creación de vacunas, que demuestran el potencial de la innovación científica.
Internet y los teléfonos inteligentes
Durante este periodo, internet y los teléfonos inteligentes revolucionaron la comunicación y la vida cotidiana. Desde la proliferación de aplicaciones hasta el impacto de las redes sociales, Esteve subraya cómo estas tecnologías han transformado las interacciones humanas, para bien y para mal.
El desarrollo de la inteligencia artificial
El entrevistado analiza el progreso de la IA en fases claras: de chatbots generativos como ChatGPT y Gemini, hasta sistemas de razonamiento avanzado que verifican y profundizan las respuestas. Según Esteve, la próxima etapa clave será la era de los agentes, capaces de realizar tareas complejas, automatizar procesos y colaborar con otras tecnologías como robots y dispositivos conectados.
El papel ético y regulador de la IA
Antoni Esteve enfatiza que la ética y la regulación no son exclusivas de la IA, sino principios aplicables a todas las áreas de la sociedad. Señala que la inteligencia artificial, desarrollada y gestionada por humanos, debe ser vista como una herramienta para resolver problemas globales, no como una amenaza.
Confianza en un futuro impulsado por la IA
Para Esteve, la IA podría ser clave en el segundo cuarto de siglo para enfrentar problemas como el cambio climático, la desigualdad alimentaria y la proliferación de conflictos. Su visión es optimista: espera que la inteligencia artificial, junto con avances en realidad aumentada y virtual, pueda ofrecer soluciones que los humanos aún no han logrado.









