El CEO de OpenAI, Sam Altman, ha rechazado una oferta de 97.400 millones de dólares liderada por Elon Musk para tomar el control de la organización. La disputa entre ambos magnates se agrava en medio del debate sobre el futuro de la inteligencia artificial.
La batalla entre Sam Altman y Elon Musk alcanzó un nuevo nivel tras la oferta de 97.400 millones de dólares de un consorcio liderado por Musk para hacerse con el control de OpenAI. La propuesta, que también involucra a xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, y fondos de inversión como Baron Capital Group y Emmanuel Capital, buscaba devolver OpenAI a su misión original como organización sin ánimo de lucro.
Altman, sin embargo, rechazó la oferta de inmediato y respondió en X (antes Twitter) con una irónica propuesta: «No, gracias, pero te compramos Twitter por 9.740 millones de dólares si quieres». La negativa de Altman refuerza la postura de OpenAI de continuar con su estructura de beneficio, una decisión que ha generado fuertes críticas desde que la compañía inició su proceso de transformación en 2024.
La relación entre Musk y OpenAI ha sido conflictiva desde hace años. Musk, cofundador de la organización, se desvinculó en 2018 debido a desacuerdos con Altman sobre la dirección del proyecto. Desde entonces, el magnate ha criticado la conversión de OpenAI en una empresa con fines de lucro y ha intentado influir en su estructura financiera y operativa. Recientemente, Musk presionó a legisladores en Estados Unidos para forzar la venta de participaciones en OpenAI, argumentando que la empresa había traicionado su propósito inicial.
La tensión entre ambos también se ha visto reflejada en el proyecto Stargate, una iniciativa de infraestructura de IA valorada en 500.000 millones de dólares respaldada por el expresidente Donald Trump. Musk y Altman han discutido públicamente sobre la viabilidad financiera de la propuesta, con acusaciones cruzadas en la plataforma X.
Mientras Musk busca financiamiento para una posible nueva oferta por OpenAI, utilizando sus participaciones en Tesla y SpaceX como respaldo, Altman sigue consolidando su estrategia de crecimiento. OpenAI mantiene su compromiso con el desarrollo de inteligencia artificial de vanguardia, asegurando su independencia frente a los intentos de adquisición externa.
La batalla por el control de la IA está lejos de terminar. Mientras Musk insiste en recuperar OpenAI para alinearla con su visión, Altman se aferra a su plan de expansión. Esta guerra de titanes podría redefinir el futuro de la inteligencia artificial y su impacto global.









