iconoUso de la inteligencia artificial en la universidad: ¿aliado o enemigo?

Muchos profesores implementan estrategias en sus clases para usarla con sus estudiantes y evitar que su mal uso afecte al pensamiento crítico DeepSeek, ChatGPT o Gemini. Los nombres ya son varios y no se puede negar que la inteligencia artificial, en cualquiera de sus formas, se ha colado en las aulas de las universidades españolas. Ya no es extraño que los profesores reciban correos escritos con un vocabulario inusualmente complejo, trabajos con formatos que cambian de una entrega a otra o incluso un copia y pega exacto con el texto «creado por inteligencia artificial».

El 89% de los estudiantes universitarios utiliza herramientas de IA generativa, y el 35% lo hace a diario, según el estudio Uso y percepción de la IA en el entorno universitario realizado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD). Los primeros usos, los más extendidos, fueron copiar, pegar, reformular. Pero en algunas facultades el panorama ha cambiado.

«Han empezado pensando que la herramienta les iba a arreglar todo. A medida que avanzaba el curso, se han dado cuenta que a veces la máquina acierta o se equivoca», explica Daniel Fuentes, profesor de Teoría Económica de la Universidad e Alcalá. Por esto, es un complemento en sus clases. En su área, las materias «requieren un nivel de abstracción de pensamiento y de solución matemática que hace que la IA ayude mucho, pero siempre te va a faltar ese complemento humano que encaje todas las piezas».

Para este curso, Fuentes incluyó la inteligencia artificial como parte de sus clases. Como experimento, Fuentes se pone en el lugar del estudiante en clase, toma una fotografía a la pizarra y pregunta a la herramienta: «No he entendido lo que me quería explicar el profesor con este gráfico, ¿me lo puedes explicar?». Habitualmente, después de haber resuelto los ejercicios en clase, pide a ChatGPT que los resuelva para contrastar los resultados e iniciar una discusión.

La visión común es que la IA ha llegado como un tsunami. «Es un tema que ha venido para quedarse totalmente», reconoce una profesora de la Universidad de Valladolid (UVa). Por esto, cada vez más docentes buscan reconducir esta herramienta para que sirva no solo para resolver tareas, sino para aprender a pensar. Aunque las ventajas son muchas, ya no son pocos los estudiantes que hacen un «uso muy arbitrario» de estas tecnologías, reconoce la profesora de proyectos en la UVa. «Se centran en la inmediatez, en copiar y pegar tal cual», asegura.

«Se centran en la inmediatez, en copiar y pegar tal cual», asegura. Además, advierte que el uso excesivo afecta al pensamiento crítico, «que ya estaba en un nivel bajo». «Hay que evitar que a la subida de la inteligencia artificial vaya bajando nuestra inteligencia natural». Este pensamiento no se queda solo en los profesores. «No podría dar una opinión ni tendría criterio en un futuro porque siempre me lo habría absorbido la IA», acepta Iván López, estudiante de Ingeniería Ambiental en la Universidad Politécnica de Madrid. Por eso, la utiliza como un «complemento de estudio».

Y es que aunque la IA forma parte de las conversaciones gubernamentales y a nivel europeo, la profesora de la Universidad de Valladolid señala que «no hay una estrategia educativa concreta e implantada en las aulas». Por eso, como iniciativa del propio profesorado, ya preparan para el próximo curso una nueva forma de integrarla. La idea es enseñar a los estudiantes a comunicarse con estas herramientas en las primeras fases del trabajo para mejorar la eficiencia, reducir tiempos y hacer un uso más sostenible de los recursos. «Cuanto menos vueltas demos al proceso de consulta o de petición de ayuda, menos recursos se van a gastar», explica.

**¿Cómo podemos garantizar un uso responsable y transparente de la inteligencia artificial en la educación universitaria?**

https://www.elmundo.es/economia/2025/08/11/687faae8e9cf4a98458b4592.html

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