16 de noviembre de 2025

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iconoEl cibercrimen entra en la era de la IA: Google alerta de un uso masivo liderado por China, Rusia, Irán y Corea del Norte

El cibercrimen entra en la era de la IA: Google alerta de un uso masivo liderado por China, Rusia, Irán y Corea del Norte

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Un informe de Google revela que grupos de cibercriminales de China, Rusia, Irán y Corea del Norte están utilizando inteligencia artificial para mejorar sus ataques, creando malware más sofisticado y eludiendo detección.

El uso malicioso de la inteligencia artificial (IA) ha crecido significativamente, según un informe reciente de Google. Este documento destaca cómo grupos asociados a países como China, Rusia, Irán y Corea del Norte están integrando la IA en sus operaciones delictivas, lo que representa un cambio alarmante en la naturaleza del cibercrimen. Anteriormente, los ciberdelincuentes utilizaban la IA para tareas simples, como redactar mensajes de phishing o analizar datos. Sin embargo, en el último año, han comenzado a incorporar modelos de IA directamente en el malware, permitiendo que estas herramientas maliciosas se adapten y evolucionen en tiempo real.

Por ejemplo, los atacantes ahora pueden modificar el comportamiento del malware sobre la marcha, ocultar su código y desarrollar nuevas funciones según sea necesario. Además, se ha observado un aumento en el uso de técnicas de ingeniería social, donde los ciberdelincuentes se hacen pasar por expertos en ciberseguridad para engañar a los sistemas de IA y obtener información que normalmente estaría protegida.

El informe también señala el crecimiento del mercado negro de herramientas de IA diseñadas específicamente para facilitar delitos digitales. Estas herramientas permiten a personas sin experiencia técnica realizar ataques complejos, como crear correos electrónicos falsos o buscar vulnerabilidades en sistemas. Este acceso democratizado a la tecnología maliciosa podría llevar a un aumento en la frecuencia y sofisticación de los ataques cibernéticos.

La IA de Google, conocida como Gemini, también ha sido objeto de abuso por parte de grupos vinculados a gobiernos, quienes la utilizan para optimizar diversas fases de sus operaciones, desde la investigación de objetivos hasta el desarrollo de sistemas de control. Esto les permite actuar con mayor rapidez y precisión.

En respuesta a esta creciente amenaza, Google ha implementado medidas para reforzar sus sistemas de seguridad. En su informe, la compañía también predice que el uso de la IA por parte de los atacantes se convertirá en algo común, facilitando engaños más realistas mediante el uso de voz, vídeo y texto, lo que podría dar lugar a ataques peligrosos como el vishing y estafas por correo electrónico empresarial.

Además, el ransomware seguirá siendo una de las amenazas económicas más graves, y se espera que los países mencionados intensifiquen sus operaciones de espionaje y robo de datos para alcanzar sus objetivos estratégicos.

¿Y QUIÉN DIJO QUE LA TECNOLOGÍA NO PODÍA SER UN JUGUETE PELIGROSO?

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iconoAsí nos está cambiando la IA

La inteligencia artificial transforma la creación artística

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Artistas de diversas disciplinas analizan cómo la inteligencia artificial está cambiando su trabajo. Aunque algunos ven oportunidades creativas, otros advierten sobre la pérdida de empleos y la necesidad de adaptarse a esta nueva realidad tecnológica.

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito artístico ha generado un debate intenso sobre sus implicaciones. Artistas, ilustradores, cineastas, fotógrafos y escritores están experimentando cambios significativos en sus procesos creativos. Por un lado, la IA se presenta como una herramienta que puede abaratar costes y facilitar la producción. Por otro, plantea serias preocupaciones sobre la pérdida de empleos y la ética en su uso.
El director de cine **Miki Durán**, por ejemplo, ha utilizado la IA para crear storyboards y material de preproducción para su cortometraje «La inocencia». Esta tecnología le permitió ahorrar más de 15.000 euros en efectos especiales, evitando la necesidad de utilizar un coche real en un accidente simulado. Durán destaca que la IA está revolucionando la industria audiovisual, ya que las productoras buscan cada vez más artistas que la incorporen en su trabajo. Sin embargo, también reconoce que aún no es posible rodar una película completamente con IA, ya que los resultados pueden parecerse más a una animación que a una producción real.
El editor **Juan Casamayor** también ha encontrado en la IA un complemento útil para su trabajo, aunque enfatiza que no sustituye la creatividad del ilustrador. Por su parte, la escritora **Gemma Lienas** utiliza la IA como asistente para la investigación, aunque advierte sobre sus limitaciones y sesgos ideológicos. En el ámbito de la fotografía, **Ariadna Arnés** ha comenzado a usar la IA para crear imágenes de modelos inexistentes, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de los fotógrafos y otros profesionales del sector.
El artista **Daniel G. Andújar** critica la falta de neutralidad de la IA, señalando que refleja las estructuras de poder que la entrenan. Su proyecto «Woke Manipulator» ilustra cómo la IA puede perpetuar narrativas problemáticas. A medida que la tecnología avanza, los artistas se ven obligados a adaptarse a un nuevo panorama donde la IA juega un papel central.
El **Music Technology Group (MTG)** de la Universitat Pompeu Fabra también está explorando el uso de la IA en la música, desarrollando herramientas que buscan construir en lugar de destruir. A medida que la IA se integra en el proceso creativo, es crucial que los artistas mantengan su voz y visión en un mundo donde la tecnología avanza rápidamente.

¿QUIÉN DIJO QUE LA CREATIVIDAD NO SE PUEDE PROGRAMAR?

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iconoSonia Contera, catedrática de Física en Oxford: “Una de las cosas más terribles de la IA es que nos invita a dejar de pensar”

La experta española publica ‘Seis problemas que la ciencia no puede resolver’ y advierte de los peligros del “marco” neoliberal en el que se desarrollan la ciencia y la tecnología actuales

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Sonia Contera, catedrática de Física Biológica en la Universidad de Oxford, presenta su libro ‘Seis problemas que la ciencia no puede resolver’, donde analiza enigmas fundamentales como la mecánica cuántica y la inteligencia artificial, advirtiendo sobre el neoliberalismo en la ciencia.

Sonia Contera, una destacada catedrática de Física Biológica en la Universidad de Oxford, ha publicado su nuevo libro titulado ‘Seis problemas que la ciencia no puede resolver’. En esta obra, Contera aborda cuestiones fundamentales que han permanecido sin respuesta en el ámbito científico, tales como la mecánica cuántica, la teoría del todo, el origen de la vida, el envejecimiento, la inteligencia artificial y la conciencia. A lo largo de su carrera, Contera ha reflexionado sobre la intersección entre la física, la biología y la tecnología, advirtiendo sobre los peligros del marco neoliberal que, según ella, está moldeando la ciencia y la tecnología contemporáneas.
En una reciente entrevista con EL PAÍS, Contera explica que su motivación para escribir este libro radica en la percepción de que la ciencia se encuentra estancada en sus problemas más fundamentales. A pesar de la creciente atención y recursos que se dedican a estas preguntas, la comunidad científica aún no ha logrado resolverlas. La autora menciona que la obsesión por la inteligencia artificial y los avances tecnológicos, como los viajes planetarios y las computadoras cuánticas, se basa en cuestiones que no entendemos completamente.
Contera también critica la especialización extrema en la ciencia, un fenómeno que, según ella, ha llevado a los científicos a convertirse en meros engranajes de una maquinaria más grande, desconectados de las preguntas profundas que realmente importan. En su opinión, esta situación es peligrosa, ya que puede llevar a una pérdida de la capacidad de pensar críticamente y reflexionar sobre el significado de la existencia.
La autora destaca que los problemas que aborda en su libro están interconectados y son esenciales para comprender el estado actual de la ciencia. Por ejemplo, la mecánica cuántica, que surgió a principios del siglo XX, desafía nuestra comprensión tradicional del mundo y plantea preguntas que aún no hemos resuelto. Además, Contera señala que la búsqueda de una teoría unificada en física refleja un anhelo humano profundo por comprender el universo, aunque sea consciente de que tal comprensión puede ser inalcanzable.
A medida que avanza en su análisis, Contera también menciona el envejecimiento como un tema crucial que requiere una atención multidisciplinar, así como la cuestión de si es posible crear máquinas verdaderamente inteligentes. En este contexto, la autora enfatiza la importancia de la conciencia y la ética en el desarrollo de la inteligencia artificial, advirtiendo sobre los riesgos de una dependencia excesiva de la tecnología.
Finalmente, Contera concluye que la ciencia debe volver a centrarse en los misterios que nos humanizan, ya que el conocimiento es fundamental para el bien común. La pérdida de la capacidad de pensar críticamente es, según ella, el desafío más relevante de la humanidad en la actualidad.

¿QUIÉN DIJO QUE PERDER LA CAPACIDAD DE PENSAR NO ES UN PROBLEMA? ¡PARECE QUE ESTAMOS EN EL CAMINO CORRECTO HACIA LA IRONÍA ABSOLUTA!

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iconoLa primera generación que no conocerá un mundo sin IA

El reto educativo no es prohibir esta tecnología, sino enseñar a convivir con ella con criterio y conciencia

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A medida que la inteligencia artificial se convierte en el entorno cognitivo de los niños nacidos en 2020, educadores y padres deben colaborar para enseñarles a pensar críticamente y no depender de la tecnología para sus decisiones y aprendizajes.

Los nacidos en 2020 y 2021 están creciendo en un mundo donde la inteligencia artificial (IA) es omnipresente. Esta generación, que ya ha comenzado su educación infantil, no recordará un tiempo sin asistentes conversacionales ni chatbots. La IA ha transformado la forma en que aprendemos, comunicamos y trabajamos, y su influencia se ha intensificado desde la llegada de internet en 1995, el iPhone en 2007 y las redes sociales en 2012. En 2022, la IA generativa, representada por herramientas como ChatGPT, Copilot y Gemini, ha democratizado el acceso a una inteligencia aumentada, disponible las 24 horas del día.

Un estudio del MIT en 2025 señala que los niños que aprenden con IA pueden desarrollar una “deuda cognitiva”, donde la dependencia de respuestas inmediatas limita su esfuerzo reflexivo. Entre los tres y seis años, los niños necesitan interacción humana, y si la IA reemplaza el diálogo con padres y maestros, no aprenderán a formular hipótesis. A medida que crecen, la IA puede actuar como un tutor personalizado, pero su uso sin guía puede llevar a la reducción del esfuerzo mental.

En la etapa de 12 a 15 años, la IA puede ser un copiloto intelectual, pero si se convierte en la fuente principal de información, se corre el riesgo de plagio cognitivo. En la educación superior, la IA debe ser una herramienta de expansión, no de sustitución. La clave es que el juicio humano siga siendo fundamental en el proceso de aprendizaje.

Los padres deben aprender a acompañar a sus hijos en esta relación con la IA, fomentando la conversación y el pensamiento crítico. La educación aumentada, donde la IA amplifica la enseñanza, puede mejorar la inclusión y personalizar la enseñanza, siempre que los docentes comprendan sus límites. Sin embargo, la IA no debe hacer el trabajo del alumno, ya que el verdadero aprendizaje ocurre en el proceso de pensar, equivocarse y corregir.

El nuevo profesor del siglo XXI no compite con la IA, sino que la guía y la contextualiza. Educar a la generación de la IA implica enseñarles a pensar con conciencia en un mundo donde los algoritmos ya piensan por ellos. La carrera ha comenzado: los niños que no han conocido un mundo sin IA ya están en las aulas. Y, esta vez, no se trata de alcanzar a la inteligencia artificial, sino de estar a la altura de quienes crecerán con ella, y de no generarles deuda cognitiva.

¿QUIÉN DIJO QUE LA IA NO PUEDE HACER QUE PENSEMOS MEJOR, SI A VECES NOS HACE PENSAR MENOS?

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