CHUS BLASCO / ¿Líderes o emprendedores?


La revolución del management

Una buena parte de los empresarios de nuestro país, son personas que han tenido capacidad de emprender. En algún momento de su vida han sentido una fuerte necesidad de tener libertad de acción. Su propio ego les ha servido como motor insustituible de su propio éxito, y han creado su propia empresa, riqueza y puestos de trabajo. Sin embargo, una vez creadas, las empresas se estructuran para funcionar de forma productiva, se diseñan procesos que se repiten, y que suelen dejar poco margen de maniobra a la improvisación. Tras un ciclo de éxito económico (dure lo que dure), muchas empresas se van vaciando de vida y de sentido, dejando a muchos de sus trabajadores en un estado apático en el que “dimiten” de comprometerse con lo que hacen. Las personas más creativas, son las que antes quedan fuera del sistema. Su propia creatividad les impide adaptarse al grupo siguiendo unas normas que han sido creadas para conseguir eficiencia. Es fácil que estas personas acaben dejando la organización para establecerse por su cuenta. Suelen ser personas que creen en ellos mismos y acaban lanzándose a construir su futuro desafiando a la incertidumbre. Y vuelta a empezar… Pero la indudable contribución económica de aquellos con mayor capacidad emprendedora no les convierte de forma automática en líderes aptos para la crear valor en el siglo XXI. No les capacita directamente para dirigir empresas que afronten la transformación digital.

Liderar un equipo con éxito implica primero conocerte a ti mismo. No puedes saber lo mejor que puedes aportar a un equipo de personas si no sabes qué es lo mejor que hay en ti. Conocerse es un proceso que vale la pena descubrir. El ego es una facultad innata que juega un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad. Tener ego no es negativo, sino que es un motor importante. Es la fuente de la convicción, confianza y determinación. Es clave para poner el autoconocimiento de quién eres en acción. Es la capacidad emprendedora y creadora.

 

La intención del liderazgo

El liderazgo necesario en la era de la complejidad tiene que poner el foco en las personas. La motivación que surge de las fortalezas del propio líder como persona es necesaria, pero no es suficiente. Marcel Schwantes define una sola cuestión que nos permite evaluar la capacidad de liderazgo con enorme claridad. Se centra en la intención con la que se lidera, y la limita a dos tipos de liderazgo posibles. El liderazgo egocéntrico, en el que la motivación está en el interés propio, ya sea en forma de estatus, posición, dinero, reconocimiento o poder. Sea lo que sea, el motor que pone en funcionamiento la acción es “acerca de mi”. La motivación intrínseca de sus acciones es proteger de uno u otro modo aquellas ambiciones internas que tan solo benefician al propio líder. En cambio, en el liderazgo de servicio, la motivación surge de los intereses en favor de otros. El motor interior, la intención que se pone en movimiento “no se trata de mi”. Cuando existe una clara vocación de servicio, el líder protegerá la visión y los valores de la empresa, inspirando a otros a la búsqueda común de un propósito más elevado.

 

El liderazgo de servicio

De acuerdo con Schwantes, hay tres aspectos que identifican claramente lo que supone el liderazgo de servicio. En primer lugar, el diálogo. Los líderes con vocación de servicio se distinguen porque escuchan atentamente, porque ven en cada aportación de los demás un regalo para mejorar. En definitiva, el superpoder del diálogo permite crear valor colectivamente. En segundo lugar, la forma en la que afrontan el relevo. Los líderes con vocación de servicio están mirando siempre hacia el futuro de la organización. Para sostener la continuidad son aquellos que se hacen la pregunta “¿a quién tengo que identificar en mi equipo y desarrollar como futuro líder para pasar la antorcha cuando mi etapa llegue a su fin?”. Lo que nos lleva directamente al tercer aspecto y más relevante, que son las relaciones personales. El liderazgo de servicio no se centra en reaccionar a los “dramas” que originan distintas personas y situaciones, sino a responder desde la serenidad. Escuchan hasta comprender, y las decisiones que toman siempre están enfocadas en la solución del conflicto, ayudando a las personas a restablecer la situación. El resultado de cultivar relaciones saludables es la construcción de confianza.

La paradoja de la complejidad conlleva que los liderazgos necesarios para emprender y tener éxito en la economía digital son distintos de los que tuvieron éxito en el pasado. Poner el foco en uno mismo para llevar ese autoconocimiento a la acción es imprescindible. No sólo no tiene connotación negativa, sino que es fundamental. Es la intención del liderazgo lo que posibilita el potencial para hacer crecer a las personas, las organizaciones y la economía. Tal vez no tenemos muchos ejemplos, de momento. La buena noticia es que los líderes crean nuevos líderes, provocando un efecto exponencial, que para el management del siglo XXI representan una auténtica revolución.

 

“No es posible cambiar las cosas luchando con la realidad. Para cambiar algo, construye un modelo nuevo que deje obsoleto al modelo existente.” Richard Buckminster Fuller

Sobre el autor

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MJBlasco Socia co-fundadora y consultora de Afca.cat (2007), empresa de consultoría especializada en Estrategia y Finanzas. Ayudamos a personas que tienen empresas a mejorar sus procesos de creación de valor y sus resultados. Licenciada en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE y en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Ramon Llull. El hilo conductor profesional en clave de especialización son las finanzas. La motivación es el management, la ciencia social que se reinventa al ponerse al servicio de las organizaciones centradas en las personas. Profesora de Estrategia y Finanzas del Master en Design Management de BAU y formadora de Estrategia y Finanzas para empresas y emprendedores. Autora del libro “Nuevas Finanzas para Nuevos Negocios” (Editorial UOC) y co-autora de la “Guia para la autoevaluación de empreses. Claves para mejorar tu negocio” (ACCID).


Equipo

(por orden de aparición)
Tomâs Cascante
Alvar Soto
Joan Bosch
Patricia Madrid
Santa Vàsquez de la Cruz
Chus Blasco
Sonia Solà
Jesús Soler
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