¿Y si Facebook se fuese de Europa? / Enrique Dans

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Facebook amenaza con dejar de operar en Europa si la Comisión de Protección de Datos (DPC) irlandesa no abandona su empeño de forzar a la compañía a cumplir con la legislación europea y dejar de transferir datos de usuarios europeos a sus servidores en los Estados Unidos. En un expediente judicial, la compañía ha amenazado con abandonar sus actividades en Europa y dejar a los 410 millones de usuarios que utilizan Facebook e Instagram sin servicio, salvo que la comisión abandone sus pretensiones.

Obviamente, la respuesta de Facebook no es más que una estupidez, una bravuconada absurda que jamás sería capaz de poner en práctica. Las compañías on abandonan mercados con esa dimensión por un quítame allá y ponme aquí estos servidores, a demás, Facebook es perfectamente capaz, como hace muy a menudo, de ignorar completamente la ley, decir que cumplirá, pero seguir haciendo absolutamente lo que le venga en gana como si las reglas no fueran con ellos. Pero la pregunta interesante, en este caso, a efectos de tecnología-ficción, sería especular con lo que podría ocurrir si, en efecto, Facebook se viese obligada a abandonar Europa. Y francamente, me parece un escenario potencialmente muy interesante.

Hablamos de Facebook, posiblemente la compañía que ha tenido un efecto más desastroso sobre el mundo y la democracia en toda la historia. Una empresa que no ha dudado en poner en bandeja los datos de los usuarios a quien pague por ellos para que puedan manipularlos, bombardearlos con noticias falsas desde perfiles inventados, o incluso organizar genocidios, matanzas o acciones violentas. Una compañía que, como afirma su ex-empleada, Sophie Zang, tiene las manos llenas de sangre.

Esa compañía, que no duda en priorizar sus métricas frente al bienestar de sus usuarios, es la que ahora amenaza con abandonar el mercado europeo. Y digo yo… ¿cuáles serían los efectos de que algo así ocurriese? ¿Qué pasaría si esos 410 millones de usuarios se encontrasen, de un día para otro, con que Facebook deja de funcionar?

La respuesta es muy sencilla: simplemente, se buscarían otra alternativa. Facebook no está disponible en China. ¿Pasa algo? No, simplemente, los usuarios de ese país utilizan otras plataformas para relacionarse, compartir contenido o acceder a información sobre las actividades de sus amigos, conocidos o personajes públicos a los que quieren seguir. De hecho, la exclusión de Facebook de la escena en China ha tenido precisamente el efecto que el gobierno chino quería que tuviese: fomentar la aparición de competidores locales adaptados al mercado chino y que estuviesen dispuestos a plegarse sin resistencia alguna a las pretensiones de acceso a la información de su gobierno.

En el caso de Europa, la situación es la contraria: lo que pretenden las autoridades es precisamente que Facebook deje de obtener datos de sus ciudadanos y de exportarlos a los Estados Unidos. Una petición perfectamente razonable y que refleja, fundamentalmente, la importantísima diferencia entre la protección de los datos de los usuarios a uno y otro lado del Atlántico. Por culpa del tratamiento que Facebook hace de los datos de ciudadanos europeos nos hemos encontrado ya, por ejemplo, con que muchos ciudadanos británicos manipulados por campañas masivas de desinformación optaban por el Brexit tanto en el referendum de 2016 como en fases posteriores del proceso.

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