UGT reclama una economía digital más cualificada y alejada de la precariedad

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•    Los resultados del European Innovation Scoreboard certifican cómo nuestras empresas renuncian a la innovación como eje competitivo, lo que tiene severas consecuencias sobre el empleo tecnológico.

•    España se sitúa a la cola de Europa en empleo en empresas innovadoras, solo por delante de Eslovaquia, Hungría, Polonia y Rumania y a casi 20 puntos de la media europea.

•    Existen miles de empleos tecnológicos vacantes: únicamente el 3,3% de las empresas españolas han tenido problemas para cubrir alguna vacante de especialista TIC.

•    España es el tercer país de Europa en producción de doctorados universitarios y tenemos una media de universitarios de 4 puntos superior europea. Nos sobra talento, pero la negativa de las compañías a pagar sueldos dignos y competitivos obligan a nuestra juventud a migrar masivamente.

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores denuncia que, a pesar de que patronales y empresarios no hacen más que afirmar que la innovación, la tecnología, la digitalización y la I+D son ejes competitivos de máxima importancia, los hechos demuestran la nula importancia que las compañías prestan a estos aspectos. Por ello, UGT reclama una economía digital más cualificada, completa, competitiva y alejada de la precariedad en nuestro país para hacer frente a esta nueva realidad productiva y potenciar el crecimiento de nuestra economía.

Según el principal indicador europeo en innovación, el European Innovation Scoreboard, la tasa de empleo en empresas innovadoras sobre el total de empresa cae a su mínimo histórico en 2020, hasta un 38,56 (7 puntos menos que en 2019). Este estrepitoso descenso coloca a nuestro país a la cola de Europa, solo por delante de Eslovaquia, Hungría, Polonia y Rumania, a casi 20 puntos de la media europea, y representa la mitad de la ratio de, por ejemplo, Alemania.

Las profundas y sistémicas deficiencias en la innovación empresarial se muestran en casi igual intensidad a la hora de valorar el porcentaje de empleo en actividades intensivas en conocimiento, un tipo de empleo de altísima cualificación, íntimamente relacionado con las nuevas tecnologías y esencial para conformar una economía digital. Pues bien, la mentalidad obsoleta del empresariado coloca a nuestro país en el puesto 23 de los 36 países analizados, de nuevo por debajo de la media europea.

Si a estas cifras se le añaden las correspondientes al empleo TIC, que sitúan a España en el puesto 20 de Europa, con un 3,6% (de nuevo por debajo de la media europea: 3,9%), el empleo tecnológico en España solo puede compararse con un espacio yermo. De hecho, los datos oficinales no hacen más que confirmar que el mito de que existen miles de empleos de estas características sin cubrir es una pura invención: únicamente el 3,3% de las empresas españolas han tenido problemas para cubrir alguna vacante de especialista TIC. En el caso de las microempresas, únicamente un 0,2% encontraron con algún problema para cubrir una oferta de empleo TIC.

Las empresas no quieren pagar salarios acordes a la cualificación tecnológica

Para UGT, este mantra de “falta de talento tecnológico”, repetido hasta la saciedad por empresas y patronales, esconde la verdadera realidad de nuestro mercado de trabajo tecnológico: las empresas no quieren pagar salarios acordes con la cualificación requerida (el 63% de las empresas confiesa que no cubrieron su vacante TIC por no aceptar los requisitos salariales de los candidatos) o exigen una experiencia laboral imposible de encontrar en un mercado sin movilidad interna (un 71% de las empresas admite no cubrir sus vacantes por la falta de experiencia de los solicitantes).

Las paupérrimas cifras de empleo innovador y tecnológico que presenta nuestra economía solo pueden achacarse a la desidia de patronales y empresas. Así, España es el tercer país de Europa en producción de doctorados universitarios y tenemos una media de universitarios de 4 puntos superior europea. Dicho de otro modo, nos sobra talento, pero la negativa de las compañías a pagar sueldos dignos y competitivos, cuando se comparan con nuestros vecinos europeos, obligan a nuestra juventud a migrar masivamente.

La formación, que debería ser la palanca clave para elevar la innovación, también sufre de la indolencia de las compañías: sólo el 20% de las empresas proveen formación en TIC a sus empleados, muy lejos de Reino Unido (28) o Alemania (24). Además, esta cifra es la más baja desde que se tienen datos (2013).

Para UGT, presumir de modernidad, pero luego no aplicarla al tejido productivo, no es más que una fachada publicitaria. Patronales y empresas deberían dejarse de marketing externo para acometer profundas reformas internas. El futuro de nuestra economía está en juego.

En este sentido, el sindicato reitera la necesidad de digitalizar nuestro tejido productivo apoyándonos en los fondos europeos para la recuperación, pero absteniéndose de usar dichas ayudas para despedir o para rebajar las condicionales laborales de las personas trabajadoras. Precisamente, el fin de esas ayudas es conformar una economía más fuerte y moderna, que requiere empleos de alta valor añadido, y para eso debemos erradicar la histórica tendencia hacia la precarización y la temporalidad que defienden muchas empresas.

Noticia publicada originalmente en: UGT




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