Peacebuilder: inteligencia artificial y mediación para solucionar conflictos sin llegar a los juzgados

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¿Cuál es el mejor método para llegar a un acuerdo amistoso en un divorcio o en la disputa con un vecino? La nueva plataforma en internet de Peacebuilder, una empresa emergente (start-up) impulsada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ayuda a los individuos y las asociaciones a encontrar los medios más efectivos para la resolución de sus discrepancias a través de la inteligencia artificial y un grupo de expertos en resolución de conflictos. Su objetivo es que la sociedad cuente con más herramientas para hacer frente a sus desavenencias y fomentar que los problemas se solucionen sin llegar a los juzgados.

El proyecto se puso en marcha tras más de diez años de investigación científica revisada por expertos y de experimentos con casos individuales, y ha quedado finalista en la última edición del programa SpinUOC de emprendimiento. «La idea inicial surgió de los estudios para la paz, de los aspectos que se ocupan de cómo mejorar la sociedad para pacificarla; pensamos en cómo podíamos ayudar a resolver conflictos cotidianos», explica su fundador, el profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC Óscar Daniel Franco Conforti.

Algoritmos para evitar juzgados

A diferencia de las vías tradicionales, como las legales, Peacebuilder intenta que sean las propias partes implicadas las que lleguen a un acuerdo con ayuda de la inteligencia artificial y de los expertos. El funcionamiento es muy sencillo: las personas rellenan un formulario en línea con su problema, un algoritmo lo analiza comparándolo con miles de casos similares para sugerir una metodología y, en caso necesario, se contacta con los profesionales, que invitarán a la otra parte implicada y realizarán la mediación.

«En la mayoría de los casos, con las herramientas adecuadas se pueden encajar los puntos de vista de cada uno», explica Franco Conforti. «Muchas veces se trata de pequeños cambios, como empezar a hablar de necesidades y no de intereses. En un divorcio, por ejemplo, uno puede reclamar un vehículo del otro porque puede venderlo por una gran suma de dinero, mientras que para su expareja representa el sueño de toda su vida. Si ambos entienden que lo que se necesita es esa cantidad de dinero, y no el objeto, se puede empezar a buscar una solución».

Además de la participación personal en la resolución del conflicto, Peacebuilder ofrece otras ventajas: ayuda a los individuos a desarrollar herramientas para futuras discrepancias, ahorra tiempo y dinero, evita el desgaste emocional común de los juzgados y favorece que las partes cumplan sus compromisos al haberlos negociado ellas mismas.

Para aumentar el cumplimiento de los contratos, Peacebuilder está buscando financiación para desarrollar contratos inteligentes (smart contractsen cadena de bloques (blockchain) y añadir otras garantías. «La tecnología blockchain permitiría hacer un seguimiento público del contrato, lo que promovería su éxito», dice Franco Conforti. «Por otro lado, si añadiéramos algún mecanismo, como una fianza que solo se pudiera recuperar si se cumpliera lo prometido, se ofrecería una gran seguridad», concluye.

 

Instituciones internacionales interesadas

Peacebuilder ya ha despertado el interés de agencias gubernamentales, como el poder judicial de México y el Gobierno de Santa Fe, en Argentina. Según su fundador, los gobiernos pueden beneficiarse enormemente de este tipo de plataformas, ya que sacarían de los juzgados muchos conflictos y supondrían un gran ahorro. «Son ellos quienes deberían ponerlas al servicio de la ciudadanía para favorecer otra forma de resolver los problemas y mejorar la sociedad», explica Óscar Daniel Franco Conforti.

 

Esta investigación de la UOC favorece el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 16, paz, justicia e instituciones sólidas.

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