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MWC / El MWC anticipa cómo será el futuro postcovid, con Telefónica en el metaverso

El Mobile World Congress (MWC) por fin vuelve por sus fueros, tras el obligado paréntesis de la pandemia, y lo hace con la ambición de revalidar el título de capital mundial de las telecomunicaciones y con el reto de alcanzar los 60.000 visitantes. Al margen de las relaciones comerciales que la feria promueve entre las empresas inscritas, el certamen anticipa media docena de grandes cuestiones que darán que hablar en el espacio de la Fira.

Entre todas ellas, gozará de especial predicamento el metaverso. El nuevo espacio online se ha convertido en un fenómeno empresarial en los últimos meses, tras el cambio de estrategia de Facebook, ahora denominado Meta. A grandes rasgos y de forma muy resumida, la revolución en ciernes consiste en la incorporación de la interactividad en la realidad virtual ya conocida, con actividad comercial e infinidad de posibilidades para el ocio, la comunicación, la sanidad, enseñanza y la industria 4.0.

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, definió la semana pasada el metaverso como la evolución del Internet de dos dimensiones a las tres dimensiones, tras apuntar que el “metaverso va a requerir en los próximos años fibra, 5G Stand alone, comunicaciones holográficas y 6G, así como más ancho de baja y una latencia más baja”, según comentó en la rueda de prensa de presentación de resultados. El mismo ejecutivo estrena estos días responsabilidad como presidente de la MWC, lo que le permitirá amplificar desde su nuevo cargo la petición de un entorno regulatorio para las compañías de telecomunicaciones más justo y equitativo que el actual, con las mismas reglas y obligaciones para todos los jugadores que realizan idénticas funciones.

La Web3 también tendrá ocasión para darse a conocer, con entornos descentralizados gracias al blockchain que prometen cambiar las reglas del juego, posiblemente sin los grandes oligarcas de los negocios de las redes sociales, plataformas móviles o sistemas operativos, todos ellos en manos de gigantes estadounidenses.

Una vez que la telefonía 5G ya es una feliz realidad, incluso en las bandas de frecuencias de 700 MHz, las miradas de los curiosos apuntarán hacia el próximo escalón, el 6G. Pese a que ese nuevo salto tecnológico no se espera para antes de 2030, la industria ya está trabajando en este futuro que asoma a la vuelta de la esquina. Entre las sorpresas que reservará el 6G llama la atención el denominado Internet de los sentidos, con la incorporación del olfato, gusto y tacto..

Hasta aquí nuestras 400 palabras de avance.
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EL ECONOMISTA