Muerte a los captchas
FOTO: MIT Technology Review

Demostrar que eres humano en los sitios web es más difícil que nunca, pero las pruebas alternativas están ganando terreno

Los CAPTCHAs, esos molestos rompecabezas que nos piden resolver para demostrar que somos humanos, están en una especie de carrera armamentística con la inteligencia artificial. Originalmente diseñados para diferenciar entre usuarios humanos y bots, los CAPTCHAs se han vuelto cada vez más complejos debido a los avances en la IA. Los datos recopilados de nuestras interacciones con estos rompecabezas se utilizan para entrenar sistemas de IA, que a su vez se vuelven más adeptos para resolver CAPTCHAs. Esto ha llevado a una especie de bucle en el que los CAPTCHAs se vuelven más difíciles para mantenerse un paso por delante de la IA.

Desde 2016, los investigadores han demostrado que las herramientas de reconocimiento de imágenes pueden resolver CAPTCHAs de Google con una precisión del 70%. Esto ha llevado a la creación de CAPTCHAs más complejos y, en algunos casos, casi surrealistas. Por ejemplo, hCaptcha ha desafiado a las personas a identificar un objeto que no existe, como un «Yoko», que parece ser un yo-yo generado por IA con una apariencia similar a un caracol.

Sin embargo, la complejidad creciente de los CAPTCHAs plantea problemas. Por un lado, pueden ser difíciles y tediosos para los usuarios humanos. Por otro lado, algunas soluciones alternativas, como los desafíos físicos que requieren que los usuarios roten sus teléfonos, podrían no ser accesibles para todos.

En respuesta a estos desafíos, algunas empresas como Google y Cloudflare han comenzado a utilizar «desafíos invisibles», que rastrean el comportamiento en línea para determinar si un usuario es humano. Aunque efectivo, este enfoque plantea preocupaciones sobre la privacidad. Una solución podría ser el uso de «Privacy Pass», una tecnología desarrollada por una coalición de empresas que incluye a Google, Fastly, Cloudflare y Apple. Esta tecnología utiliza datos de comportamiento del dispositivo del usuario para autenticarlos, sin compartir estos datos con el sitio web.

En resumen: Los CAPTCHAs, diseñados para diferenciar entre humanos y bots, están luchando para mantenerse al día con los avances en IA. Las soluciones actuales, que van desde CAPTCHAs más complejos hasta el rastreo del comportamiento en línea, tienen sus propios conjuntos de desafíos y preocupaciones, especialmente en lo que respecta a la accesibilidad y la privacidad.

*** Información extraída del artículo original: Death to captchas, publicado en MIT Technology Review.***

.
.
.
.

Share:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn
Scroll al inicio