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Metaverso: la última frontera del lujo

Las industrias siamesas de la moda y la belleza abrazan el nuevo paradigma de posibilidades de comercio virtual, una fuente de ingresos de mínimas inversiones.

Dice Mark Zuckerberg, CEO de Meta, que espera que el nicho del lujo se haga grande en el metaverso. Para quienes todavía no están familiarizados con el término: un espacio virtual en el que desarrollar una realidad paralela. No se trata de una fantasía imaginaria, porque aquí todo es posible y, en especial, el sector del lujo tiene un hueco reservado para su recreación. Soñar con ser otra persona –o una versión mejorada– es una de las ventajas que tiene formar parte de este universo.

El término ‘metaverso’, que procede de la novela Snow Crash (Neal Stephenson, 1992), se usa para describir visiones de espacios de trabajo tridimensionales o virtuales, que exige una conexión a través de dispositivos electrónicos tan logrados que hacen creer que la presencia en él es real. Las personas son avatares y pueden interactuar con todos los elementos que aparecen en este espacio. Sin embargo, nada de lo dicho hasta ahora suena a nuevo. Las aventuras vividas en los videojuegos recuerdan a la experiencia de usuario en el metaverso.

Esta dimensión sólo ha venido a convertirnos en quienes siempre hemos querido ser. Y en este aspecto, el sector del lujo tiene mucho que aportar. ¿Pagarías cientos de euros por un abrigo o una camisa que nunca te vas a poner en el mundo real?

La elección en metaverso es infinita y las marcas no dejan pasar la oportunidad de encontrar una parcela en estos dominios. Sin ir más lejos, los analistas de Morgan Stanley aseguran que el mercado de artículos de lujo virtuales podría alcanzar los 50.000 millones de dólares para 2030. Una cifra nada desdeñable para la industria. A medida que la moda digital aumenta en valor y relevancia, las marcas empiezan a considerar cómo aparecer en el metaverso, incluido cuánto control desean tener sobre el contenido generado por los usuarios. No hay duda de que esta moda y los NFT (non fungible token, moneda no intercambiable, por su traducción literal) se han convertido en formas importantes de crear entusiasmo y potenciar la consideración de lujo.

¿Pagarías cientos de euros por un abrigo o una camisa que nunca te vas a poner?

Algunas marcas, como Gucci, ya se han asociado con plataformas y creadores para diseñar ropa digital. Los mismos pasos sigue Balenciaga, que ya vende prendas en las plataformas de videojuegos Fortnite y Roblox. Otras, como Nike, Tommy Hilfiger, Burberry y Dolce & Gabbana están probando suerte con la ayuda de agencias de marketing viral….

(Clip 300 palabras)
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