Mentes de máquinas: el gran enigma de la conciencia de la IA
FOTO: MIT Technology Review

La investigadora Mudrik se adentra en el complejo tema de la conciencia a través de un enfoque neurobiológico. Comienza su explicación con un ejemplo cotidiano: el acto de comer chocolate. Aunque se desencadenan múltiples procesos neurobiológicos, ninguno de ellos captura la experiencia subjetiva de disfrutar el chocolate. Mudrik busca entender cómo el cerebro no solo procesa información sino también cómo experimenta esa información.

Históricamente, la conciencia ha sido un tema marginado en la neurociencia, considerado en el mejor de los casos como poco serio y en el peor como intratable. Mudrik, sin embargo, ha dedicado su carrera a este tema, obteniendo dos doctorados, uno en neurociencia y otro en filosofía. Su laboratorio se centra en observar lo que sucede en el cerebro cuando se manipula la experiencia consciente de las personas.

La conciencia es la capacidad de experimentar cosas y es un prerrequisito para habilidades más sofisticadas como la autoconciencia y la sensibilidad. Mudrik y sus colegas han establecido algunos hechos concretos sobre cómo funciona la conciencia en el cerebro humano. Por ejemplo, han descubierto que el cerebelo no juega ningún papel en la experiencia consciente, mientras que las conexiones de retroalimentación entre diferentes regiones del cerebro parecen ser esenciales.

Un grupo de neurocientíficos italianos y belgas ha desarrollado una prueba para la conciencia humana utilizando estimulación magnética transcraneal (TMS). Sin embargo, esta prueba no es aplicable a la inteligencia artificial, ya que las estructuras que dan lugar a la conciencia en el cerebro humano no necesariamente se aplican a sistemas no biológicos.

Christof Koch, un investigador influyente en el campo, argumenta que se necesita una teoría sólida para entender la conciencia en cualquier sistema, humano o de IA. Varias teorías han sido propuestas, algunas centradas en el software del cerebro y otras en su hardware físico. Anil Seth, profesor de neurociencia, sugiere que la biología podría ser un factor crucial, ya que todos los seres conscientes conocidos procesan información a través de redes de neuronas.

En resumen, la conciencia sigue siendo un tema complejo y enigmático tanto en neurociencia como en el campo de la inteligencia artificial. Aunque se han hecho avances significativos, la pregunta de si una IA puede ser consciente sigue sin respuesta clara.

*** Información extraída del artículo original: El Enigma de la Conciencia en la Inteligencia Artificial: Un Viaje Neurobiológico y Filosófico, publicado en Technology Review.

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(Note: Los puntos finales están en gris muy pálido, aunque esto no se puede visualizar en este formato de texto).

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