Las cifras del fracaso de España en la innovación y la urgencia de los fondos europeos

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La última década ha supuesto un deterioro de la ya débil posición de España en la I+D

España tiene un déficit inversor que ha sido incapaz de corregir en las últimas décadas. La ayuda europea es una oportunidad clave para el país, pero la desperdiciará si no cambia algunas de sus tendencias de fondo

España se la juega con los fondos europeos para la reconstrucción. Para el país, no son solo una vía para estimular la recuperación, son también una oportunidad para empezar a superar el déficit inversor histórico que arrastra. Este es uno de los grandes problemas económicos del país, ya que ante la falta de I+D, el país vive de servicios de bajo valor añadido, competencia en precios y una gran precariedad laboral. Los malos datos de inversión de España son compartidos por el sector público y el privado. El resultado es que los indicadores de I+D del país son recurrentemente peores que los de los socios europeos, con independencia del sector analizado.

Lo que muestran estos datos es que los bajos niveles de inversión no son solo consecuencia de la ‘falta de dinero’, sino que existe una mala cultura de gestión de los recursos que se canalizan hacia las vías más sencillas (tradicionales) sin aspirar a grandes mejoras. Eso significa que los fondos europeos podrán estimular la inversión de forma temporal, pero el país necesita importantes avances para que esto fructifique en una cultura inversora, especialmente en el sector empresarial.

Un análisis en profundidad realizado por Rubén Veiga Duarte, investigador de BBVA Research, muestra la magnitud del problema. Entre los años 2000 y 2008, los niveles de inversión en I+D de España crecieron rápidamente al calor de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, ese avance fue un espejismo y desde entonces no ha vuelto a experimentarse ningún avance, al contrario, se ha producido un leve retroceso. En el sector empresarial, la inversión se ha reducido del 0,73% del PIB en 2008 al 0,70% en 2019 (último dato disponible), en un periodo en el que la I+D en Europa avanzó de forma significativa, pasando del 1,16% del PIB al 1,42%. En el sector público, la inversión se ha contraído en cinco décimas del PIB, mientras que en el conjunto de la UE, ha pasado del 0,66% al 0,70%.
“La última década ha supuesto un deterioro de la ya débil posición de España en el campo de la investigación y el desarrollo”, escribe Veiga Duarte, “esta diferencia se explica principalmente por el gasto en I+D en el sector privado, donde la brecha con la UE ha aumentado un 65% desde 2008”. Realmente, la convergencia hacia los niveles europeos durante la burbuja fue irreal y con el tiempo se ha vuelto a ampliar la distancia entre la empresa española y la de los países líderes del continente…



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