La computación cuántica se abre camino a través del ruido
FOTO: MIT Technology Review

En la última década, la computación cuántica ha avanzado significativamente, con una inversión de más de 5.000 millones de dólares por parte de empresas líderes como Google, Microsoft e IBM. Este campo emergente se centra en utilizar las propiedades cuánticas de la materia a nivel atómico y subatómico para procesar información de maneras que los ordenadores convencionales no pueden. Se espera que la computación cuántica influya en áreas diversas como el descubrimiento de fármacos, la criptografía, las finanzas y la logística.

Uno de los mayores desafíos de la computación cuántica es la gestión del «ruido» en los sistemas cuánticos, causado por perturbaciones externas que generan errores en los cálculos. Sin embargo, recientes avances teóricos y experimentales indican que este problema está empezando a solucionarse. Los investigadores han desarrollado estrategias de hardware y software para suprimir, mitigar y limpiar los errores cuánticos, aunque estos métodos no son especialmente elegantes.

Expertos en el campo, como Earl Campbell de Riverlane y Sabrina Maniscalco de la Universidad de Helsinki, muestran un creciente optimismo sobre la utilidad práctica de la computación cuántica. Empresas como IBM y Google lideran el desarrollo, con IBM trabajando en procesadores cuánticos avanzados como el Condor de 1.121 cúbits y sistemas modulares como Heron y Flamingo.

El progreso hacia la computación cuántica resistente al ruido también se ve impulsado por mejoras en el hardware y un aumento en el número de cúbits en los procesadores. Esto abre la posibilidad de realizar cálculos más grandes y útiles, acercando la computación cuántica a una alternativa viable a los superordenadores clásicos en términos de coste y eficiencia energética.

El debate sobre los objetivos a corto plazo en la computación cuántica refleja diferentes enfoques sobre lo que es importante para el futuro de la tecnología. Mientras IBM retira sus procesadores de gama básica para centrarse en tareas más útiles, otras empresas como Intel exploran caminos tecnológicos distintos.

A pesar de los desafíos pasados, el futuro de la computación cuántica parece prometedor, pero aún persisten malentendidos y escepticismo. El reto ahora es superar estos obstáculos y mostrar al mundo las posibilidades transformadoras de la computación cuántica.

Información extractada del artículo original publicado en Technology Review

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