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¿Es posible una inteligencia artificial sin prejuicios de género?

“Una mujer feliz y un hombre serio abrazados en un parque”. Que su ordenador ya sea capaz de describir de esta forma las fotos de sus viajes es genial. Y para muchas personas que navegan por internet usando lectores de pantalla es, además, una tecnología casi imprescindible. Todo esto gracias a la inteligencia artificial.

Por supuesto, las máquinas no son perfectas, a veces fallan. Pero últimamente estamos descubriendo algo preocupante: a veces los ordenadores fallan como falla un humano. Para una mujer y un hombre con la misma expresión, los sistemas de inteligencia artificial pueden tender a creer que ella está feliz y él de mal humor. A este tipo de errores les llamamos sesgos, e incluyen tendencias racistas, sexistas, capacitistas… que pueden acabar haciendo daño real a las personas.

La cara como espejo del alma

Para estudiar estos sesgos vamos a centrarnos en una aplicación concreta, el reconocimiento automático de emociones en fotografías.

Primero, necesitamos aclararle al ordenador a qué nos referimos con “emoción”. La clasificación más utilizada se basa en 6 emociones básicas: miedo, tristeza, alegría, enfado, asco y sorpresa. Esta clasificación fue propuesta por el psicólogo Paul Ekman en los 70.

Se ha demostrado que estas emociones son más o menos universales y todo el mundo las reconoce. Sin embargo, también se ha demostrado que se reconocen algo mejor entre personas del mismo grupo social, género, edad… No todos nos expresamos exactamente igual, ni leemos igual las expresiones del resto. Incluso sin darnos cuenta, estamos sesgados.

Estas diferencias se ven en muchos contextos, y en ocasiones se convierten en estereotipos y prejuicios. Por ejemplo, esperamos que las mujeres estén más felices que enfadadas, y lo contrario ocurre con los hombres. Y esto se refleja en internet, donde las fotos tienden a recoger, sobre todo, a mujeres sonrientes.

Por otro lado, para que un sistema de inteligencia artificial aprenda a distinguir estas emociones también necesitamos pensar en cómo las entendemos las personas. En realidad, la cara es solo una parte de un puzle muy complejo. También contribuyen los gestos, la postura, nuestras palabras… Aunque se trabaja en resolver todas estas modalidades con inteligencia artificial, la forma más popular y versátil es el reconocimiento basado en fotos de rostros….

(Clip 300 palabras)
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