Emociones digitalizadas

Las emociones duelen. O asustan. O como mínimo dan palo. ¿Solución? Las canalizamos a través de las apps de mensajería, y así nos evitamos malos rollos. Y así es como empezó la historia de la robotización del ser humano…

¡Hala! Así da gusto, empezando una entrada del blog en plan hater tecnófobo, claro que sí. ¿Pero qué esperabais de este blog? Como si no nos conocierais… Es verdad que podríamos al menos haber tirado de reflexión más profunda y medida, y lo habríamos hechos encantados; de hecho, esa era mi intención, apoyándome en el libro que leí una vez de Sherry Turkle, En defensa de la conversación, pero es que presté dicho libro