Elon Musk quiere fusionar a los humanos con la IA. ¿Cuántos cerebros se dañarán en el camino?
FOTO: /www.vox.com/technology

Neuralink, la empresa de Elon Musk, busca implantar «hilos» flexibles en el cerebro humano para ayudar a personas con parálisis a controlar dispositivos externos mediante el pensamiento. Aunque la tecnología tiene un gran potencial para mejorar la calidad de vida de millones de personas, también plantea serias preocupaciones éticas y de seguridad.

La visión a largo plazo de Musk es lograr una «simbiosis con la inteligencia artificial» para que los humanos no se queden atrás a medida que la IA se vuelve más avanzada. Sin embargo, expertos y ex empleados de Neuralink han señalado que la empresa ha optado por un enfoque invasivo y potencialmente peligroso para lograr este objetivo, lo que podría dañar el cerebro.

Además de los riesgos para la salud, la tecnología de Neuralink plantea preocupaciones éticas sobre la privacidad mental y la vigilancia autoritaria. La capacidad de decodificar pensamientos y emociones podría ser mal utilizada por gobiernos y actores maliciosos, erosionando la última frontera de la privacidad individual.

Otras empresas en el campo de las interfaces cerebro-computadora están explorando enfoques menos invasivos y más seguros. Sin embargo, Neuralink ha priorizado la maximización del ancho de banda para servir a la visión más amplia de Musk, incluso a expensas de la seguridad y la ética.

En resumen, mientras que Neuralink podría ofrecer avances revolucionarios en la medicina y la tecnología, su enfoque actual plantea preguntas inquietantes que la sociedad debe abordar antes de seguir adelante con la implantación a gran escala de estos dispositivos.

*** Información extraída del artículo original publicado en Vox ***

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