El móvil, el arma de espionaje definitiva que llevamos en el bolsillo

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El teléfono inteligente es una ventana al mundo, el problema es que otros también pueden mirar a través de ella. Las ‘ciberarmas’ de espionaje son tan comunes como peligrosas si no se regulan

Quien entre en su móvil obtendrá mucha más información sobre usted que registrando su casa. Tanto en el plano físico (ubicación en tiempo real, historial de desplazamientos, horas de sueño) como en el social (con quién se ve y durante cuánto tiempo, de qué habla, quiénes son sus amigos y su familia) o hasta en el mental (gustos, aficiones, ideas políticas). Nuestros ordenadores de bolsillo son también un punto de acceso a cualquier documento de valor (datos médicos, financieros o laborales, fotografías y vídeos personales, archivos de trabajo). Todo lo que hacemos pasa hoy por estos dispositivos. Por eso nos aterra que alguien los pueda husmear sin nuestro consentimiento. “Los móviles son el sueño de Stalin”, suele decir Richard Stallman, padre del software libre y leyenda en vida para muchos programadores.

Ese sueño cobra un significado pleno gracias a sofisticados programas como Pegasus, el producto estrella de la israelí NSO Group. Según ha desvelado una investigación periodística, este software de espionaje, o spyware, se ha infiltrado en el móvil de los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, o de México, Andrés Manuel López Obrador, entre otros. En España ya era conocido por haberse colado en los móviles de algunos políticos catalanes durante el procés. El hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, ha sido capaz de pasearse por el espacio, pero no de evitar el escrutinio de este programa.

Pegasus está diseñado para meterse en teléfonos ajenos sin que su dueño lo advierta (como troyano al clicar en un enlace o, en otras ocasiones, descargándolo sin saberlo al entrar en una web determinada) y manipularlos desde dentro. Puede hacer capturas de pantalla, transmitir los datos que contenga el aparato, alterar y modificar comunicaciones y activar el micrófono o la cámara. Todo de forma remota y sin levantar sospechas…

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