El futuro de internet en riesgo ante el auge de la industria de la desinformación

Google y Twitter afrontan dos demandas por supuesta difusión de propaganda terrorista en sus redes

El futuro de Internet se decide esta semana en el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Google y Twitter enfrentan dos demandas por difundir presuntamente propaganda terrorista en sus redes, lo que ha planteado una importante cuestión en cuanto a quién debe ser responsable de moderar los contenidos en línea.

En los casos que se están discutiendo, se acusa a Google, Facebook y Twitter de permitir la difusión de propaganda yihadista y de ayudar a los terroristas del ISIS. Si los jueces deciden fallar a favor de los denunciantes, establecería un precedente importante y limitaría la protección que estas compañías tienen sobre el papel que juegan en los contenidos que publican sus usuarios.

Esto plantea la cuestión de cómo y quién debe moderar los contenidos que se ofrecen en las redes. En la actualidad, las compañías tecnológicas tienen sus propias políticas de uso y códigos éticos que utilizan para eliminar videos y publicaciones violentas, que incitan al odio, pornografía infantil o desinformación, entre otros. Sin embargo, estas políticas no siempre son coherentes o efectivas.

Por ejemplo, en el caso del expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, Facebook y Twitter lo echaron de sus plataformas porque entendían que estaba incitando a asaltar el Capitolio, pero dos años después, lo han readmitido porque consideran que fue una situación extrema y los ciudadanos deben saber lo que piensan los políticos.

A diferencia de Estados Unidos, Europa es mucho más estricta en cuanto a los contenidos de las redes sociales. La nueva ley de servicios digitales obliga a las compañías tecnológicas a eliminar rápidamente contenidos nocivos y a informar sobre su algoritmo de recomendación de contenidos. Sin embargo, esta ley tiene críticos que argumentan que no especifica qué contenido es perjudicial, lo que deja a las compañías sin una guía clara sobre qué eliminar.

La desinformación es un contenido dañino que recorre las redes sociales. Detrás de esto hay una industria entera, un mercado de productores y clientes que, en muchos casos, incluyen campañas electorales. En este sentido, la investigación del grupo internacional de periodistas Forbidden Stories destapó una empresa catalana, Eliminalia, que ha estado limpiando la imagen de corruptos, narcos y abusadores en la red utilizando noticias falsas y engañando a Google.

En definitiva, la discusión sobre la moderación de los contenidos en línea es compleja y está en constante evolución. El futuro de Internet y su regulación son temas de vital importancia para la sociedad actual y deben ser abordados con responsabilidad y transparencia por todas las partes involucradas.

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