Saltar al contenido

CONSUMO / El huevo de Etiqueta

Los consumidores queremos saber qué es lo que comemos, y de dónde viene lo que comemos. Ni siquiera en todos los alimentos frescos lo sabemos. Es difícil conocer el origen de uno de cada diez alimentos frescos y es aún más con los alimentos procesados

El origen de los alimentos preocupa a los consumidores, hasta tal punto que para el 57% de los usuarios el origen de los alimentos* es una cuestión de gran importancia a la hora de hacer la compra: ya sea por querer elegir productos cercanos y más sostenibles, por desear colaborar en el desarrollo de una zona determinada o simplemente por curiosidad, los consumidores queremos conocer la procedencia de lo que comemos.  

La normativa no obliga en todos los alimentos a indicar el origen de todos los alimentos: si compras unas naranjas podrás saber de dónde vienen, pero si se trata de un zumo de naranja, ya no sabrás dónde se han recolectado.

Hay una serie de alimentos, entre los que se incluyen los frescos (frutas, hortalizas, huevos, pescados y carne), además de los otros que no han sufrido ningún proceso de transformación (como el aceite de oliva, el agua o la miel), que están obligados a indicar su origen en el etiquetado*. Y también hay algunos alimentos procesados, como los lácteos o espárragos, que por normativas nacionales indican el origen solo si se envasan en España.

¿Qué cuenta la etiqueta de los huevos?

Cuando se compran huevos, hay que fijarse en la etiqueta y en la información que contiene. En los envasados, se debe comprobar que indica la fecha de consumo preferente, su categoría, el peso del huevo, el centro donde se han envasado y clasificado, la forma de cría de las gallinas y las recomendaciones sobre cómo conservarlos.

Para los vendidos a granel, los establecimientos autorizados también deben informar de todos estos parámetros a los consumidores y asegurar su procedencia.

Además, deben ir acompañados de una referencia sobre el modo en que deben conservarse, es decir, indicando que deben mantenerse refrigerados después de su compra.

Toda esta información debe estar en un lugar visible. La trazabilidad, es decir, poder seguir el rastro del huevo desde la granja hasta su consumo a través de todas las etapas de producción y distribución, es fundamental para encontrar posibles puntos frágiles que puedan poner en riesgo su consumo.

El origen de los huevos viene indicado en la cáscara a través del marcado del huevo.

  • El primer dígito (empezando por la izquierda) es un número que da información sobre la forma de cría.
    • 0, producción ecológica.
    • 1, procedente de gallinas camperas.
    • 2, criadas en el suelo.
    • 3, criadas en jaula.
  • Dos letras, que corresponden al país de la UE de donde proceden los huevos (ES, España).
  • Ocho dígitos: los dos primeros identifican la provincia; los tres siguientes, el municipio donde se encuentra la granja; y los tres últimos reseñan cada granja dentro de la localidad.

“El presente es un huevo puesto por el pasado que tenía el futuro dentro de su cáscara” Zora Neale Hurston

(*) Información OCU

Elena Casany Castells
Vida Sana / BARCELONADOT