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CONSUMO / COVID y Evolución del Consumo Consciente

La pandemia nos ha impuesto nuevas formas de vivir.
Y, sin duda alguna, también ha dejado su huella en el estado de ánimo de los ciudadanos-consumidores a la hora de relacionarse con las marcas desde los valores

¿Han cambiado definitivamente las reglas del juego?

Un informe Impacto Covid-19 y Consumo Consciente realizado por las marcas: 21gramos, Marcas con Valores, DIRSE  y B Lab Spain , nos ha permitido constatar la evolución del consumo responsable y sostenible en España a lo largo del último lustro, así como identificar las tendencias que marcarán el futuro de las marcas como agentes clave para la transformación social.

Los 10 principales datos que alimentan este estudio son:

  1. Bajan los consumidores optimistas del 21% al 6% y crecen los descreídos de un 14% al 36%. La curva cambia drásticamente. El dilema es el rasgo transversal y cobra sentido, dado el contexto de alta incertidumbre sanitaria, económica y social.
  2. Solo 4 de cada 10 personas manifiestan que comprar les produce felicidad. Se reduce la satisfacción emocional, que permite vislumbrar una ciudadanía más reflexiva y crítica contra consumo del exceso, del “comprar por comprar”.
  3. El 84% de los consumidores admiran a las personas que consumen con conciencia. Dos puntos por encima que en 2020. En el caso de los ciudadanos “optimistas”, aumenta hasta un extraordinario 91%. Definitivamente, el factor aspiracional se consolida.
  4. El 83% de los ciudadanos está dispuesto a cambiar de tienda si ésta no tiene unos valores que encajan más con ellos. Ocho puntos más que en 2020. La capacidad de renuncia se refuerza a pesar del efecto paralizador de la recesión económica.
  5. 7 de cada 10 consumidores asocian a sus marcas cotidianas “CONFIANZA”. El ciudadano recupera el valor de la “confianza” en primera línea de relevancia a la hora de valorar la relación con las marcas que consume o contrata habitualmente, y se produce un repliegue de otros como la “atracción” y la “simpatía”.
  6. El 65% no se cree la publicidad que ve de las marcas y el 57% no confía en la información que dan de sí mismas. La pandemia ha puesto a prueba la trazabilidad del relato de las marcas y los ciudadanos han cuestionado sus “propósitos”: ¿dónde acaba la oportunidad de transformación real y dónde empieza el oportunismo comercial?
  7. Para el 87% de los ciudadanos, es más importante lo que las marcas hacen que lo que dicen. Quieren ver actos. En concreto, la ética en el uso de sus datos, el respeto al medio ambiente y el cuidado que dan a sus trabajadores se sitúan entre los primeros aspectos que les interesan o de los que suelen informarse.
  8. El 48% de los ciudadanos boicotea o evita comprar una marca si esta hace un mal uso de sus datos. La digitalización acelerada provocada por la pandemia ha incrementado el valor que le damos a los datos. ¿Sabrán las marcas escuchar y comprender las nuevas exigencias de privacidad de la ciudadanía?
  9. El 92% de los ciudadanos valora positivamente que las marcas admitan sus errores. El ciudadano demanda mayor naturalidad y transparencia a las marcas. Las reconoce en la imperfección porque él también se reconoce en la imperfección como consumidor consciente y con dilemas.
  10. En el contexto COVID, el ciudadano se ve más corresponsable en la resolución de problemas sociales. Por su parte, las empresas cogen fuelle y las instituciones se reposicionan.

Fuente original: Marcas con Valores

 “¿Por qué a los seres humanos contemporáneos les fascina comprar y consumir, y sin embargo sienten muy poco apego por lo que compran?”Erich Fromm

 

VIDA SANA / BARCELONADOT