CHUS BLASCO / Tú respiras sin pensar, yo sólo pienso en respirar

Lo que deberías saber sobre finanzas y nunca te han contado

El pasado 7 de marzo, organizado por Tertulia Digital, tuve el placer y la oportunidad de impartir la charla “Lo que deberías saber sobre finanzas y nunca te han contado” en la UPC School of Professional & Executive Development, donde hablamos de finanzas y de oxígeno. Tal vez os preguntareis la relación entre el oxígeno y las finanzas, y el título del artículo de hoy puede ayudar. Es el lema de la Federación Española de Fibrosis Quística para que la opinión publica tome conciencia de la gravedad de esta enfermedad. La fibrosis quística es un trastorno genético que afecta sobre todo a los pulmones y al aparato digestivo; su lema no puede ser más gráfico: “Tu respiras sin pensar, yo sólo pienso en respirar”. Porque cuando falta el oxígeno, no puedes pensar en nada más. Para la introducción de la charla sobre finanzas, elegí una frase de Warren Buffet que dice así “Para los negocios, tener efectivo es como el oxígeno para las personas. No te das cuenta de lo indispensable que es hasta que realmente lo necesitas y no lo tienes.” Pero en los negocios y en las empresas, a diferencia de las personas que padecen fibrosis quística, la falta de efectivo no es una enfermedad genética, sino que en demasiadas ocasiones es un riesgo que no se ha cubierto porque ni siquiera se ha contemplado.

 

Entendiendo el contexto

Hace un par de semanas asistí a un taller sobre Innovación y Design Thinking en Esade, donde para contextualizar la necesidad de innovar, la ponente, Ivanka Visnjic, nos explicaba cuáles eran las tres empresas que eran una referencia en el mundo hace ahora 10 años, en 2007. Eran General Electric, Starbucks y Toyota. Hoy, 10 años después, las tres empresas de referencia en el mundo son Apple, Google y Amazon. ¿No es significativo? Lo es especialmente a efectos del mercado laboral y de la expectativa de generación de ingresos a lo largo de la vida laboral, profesional y empresarial. Las empresas que triunfan en el siglo XXI no son generadoras de puestos de trabajo en el volumen en el que lo hacían las empresas en el siglo XX. La globalización, junto con el potencial que ha permitido la tecnología y la sociedad de la información, ha supuesto mayores oportunidades para trabajar por proyectos, pero también exige asumir la gestión de una mayor complejidad e incertezas. La empresa es como un organismo vivo complejo, y para gestionarlo necesitamos entender el contexto y simplificar para distinguir el ruido de las señales.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de finanzas de pymes?

Les contaba a los asistentes a la charla, que cuando creamos AFCA en el año 2007 pensamos (erróneamente) que nos dedicaríamos a hacer Dirección Financiera para Pymes. Teníamos suficientes proyectos de clientes para empezar a caminar, pero no imaginamos que el cierre del crédito bancario provocado inicialmente por la caída de Lehman Brothers en septiembre del 2008, nos provocaría una situación tan crítica y exigiría un cambio tan radical de nuestra estrategia empresarial. Durante estos diez años hemos aprendido a gestionar en la complejidad, y a simplificar lo que es relevante de lo que es insignificante y que, por lo tanto, debemos despreciar. Cuando se trata de tu propio negocio, es mucho más importante la supervivencia que el éxito. Hemos aprendido que las finanzas de una pyme tienen que ocuparse de dos aspectos fundamentales: de generar valor, y de minimizar riesgos.

Para generar valor en una pyme, tenemos que resolver problemas a clientes que están dispuestos a pagar por la solución que ofrecemos, de forma que el precio supere los costes. No es nada fácil encontrar al tipo de clientes para los que el valor que entregamos sea suficiente para ser sostenibles como empresa. Tampoco es gratis; poder elegir los clientes lleva tiempo y consume recursos. El segundo aspecto clave en una pyme es minimizar riesgos. ¿Cualquier riesgo? No, el único riesgo que importa para la supervivencia: no quedarse sin efectivo. Hablar de finanzas en una pyme significa que el que la dirige y gestiona está arriesgando su propio dinero para desarrollar su actividad. Los que dirigen su propio negocio saben que trabajar mucho no siempre representa que los ingresos superen a los costes, o que entre más dinero del que sale.

 

¡Enamórate del problema!

En la economía del conocimiento no se necesitan grandes inversiones de capital para empezar un proyecto empresarial. Pero para conseguir su continuidad en el tiempo son imprescindibles ciertas competencias financieras. Si eres propietario y/o diriges una pyme, lo que deberías saber sobre finanzas y nunca te han contado es que generar valor va de resolver problemas. Los clientes no quieren un taladro, quieren el cuadro colgado en la pared. Enamorándote del problema de tus clientes (y no de tu producto) tienes mayores posibilidades de éxito en la economía del siglo XXI. Pero cuando nos enamoramos, también perdemos una parte importante de la capacidad racional. Enamorarte del problema no debe impedir que siempre tengas presente cubrir el riesgo más importante: ¡no te quedes sin oxígeno!

 

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