CHUS BLASCO / Sembrando innovación

Apostar por personas proactivas

La semana pasada tuve el privilegio de visitar el centro de co-innovación de CISCO, líder mundial de redes y de equipos de telecomunicaciones. Se ubica en Ca l’Alier, una antigua fábrica textil del siglo XIX situada en el 22@ y que tras la remodelación es un ejemplo de edificio autosuficiente, inteligente y de cero emisiones. Pretenden “conseguir el éxito mediante la co-innovación” para transformar las transiciones del mundo digital en oportunidades. Saben que ninguna empresa puede hacerlo sola, y por ello se definen por la colaboración estrecha con clientes, socios, gobiernos, startups, universidades a fin de imaginar e implementar avances. Han generado un completo ecosistema que permita generar nuevos modelos de negocio en forma de nuevas soluciones y servicios. Un paseo por sus instalaciones muestra claramente que allí se cuida a las personas. El Director del centro, Xavier Azemar, nos explicó que el foco de la innovación se centra en proyectos que respondan a la solución de problemas existentes que puedan plantearles clientes o partners. No miden su éxito en función de la cantidad de proyectos que efectivamente llegan a convertirse en productos para comercializar. Tienen claro que, para innovar con éxito, la mirada no la deben poner en los resultados a corto plazo.

 

Productividad: ¿qué medimos?

La mejora de la economía a largo plazo pasa por afrontar el reto de la innovación en la era tecnológica, pero seguimos evaluándola con los indicadores de siempre. Los economistas parten de la premisa de que, si la productividad aumenta, la riqueza también lo hará. Los datos dicen que la productividad de la economía catalana crece a un nivel discreto. Me pregunto si es correcta la conclusión en cuanto a que “les empreses noves son menys productives que les velles”. El modelo productivo de la economía digital tiene muy poco que ver con el de la economía industrial. Las fortalezas de la economía catalana son, sin duda, el espíritu emprendedor que favorece la creación de empresas que luchan por encontrar su espacio en un mercado global. Cuando hay una transición de modelo, los indicadores fallan, porque están midiendo lo que funcionaba en un modelo que caduca.

Invertir en el largo plazo en un entorno de cambios tan rápidos, implica que las empresas tienen que dedicar recursos. El problema no es que no sepan cuándo darán resultados. El problema es que no saben si los obtendrán. Es una decisión difícil porque se trata de renunciar a lo que proporciona “productividad” hoy a cambio del riesgo de “apostar” por el modelo productivo de mañana. Como los recursos son limitados (¡siempre lo son!), la decisión clave es qué recursos no se dedican a producir sino a innovar. Igual que hace CISCO, con la diferencia de que el volumen de recursos de que ellos disponen, están al alcance de muy pocas empresas.

 

Economía emprendedora

Se ha abusado del relato del emprendedor de éxito, y cada vez hay más personas con una visión más crítica. Un fantástico hilo en twitter de Fernando de la Rosa hace pocos días hacía referencia al “mito emprendedor” (os recomiendo leerlo entero): “Emprender es un acto de valentía o inconsciencia. Es valentía cuando sabes lo que haces y el coste que supondrá para ti. Es inconsciencia cuando no sabes alguna de las dos cosas.”

De los recursos y las capacidades de una multinacional como CISCO a la modesta capacidad individual de muchos profesionales o personas con capacidad emprendedora, el factor común es que el futuro es más incierto que nunca. Hay pocas personas con la visión suficiente para imaginar el futuro, arriesgar recursos y liderar el cambio. No me gusta la conclusión de que las pymes no lo están haciendo “suficientemente bien”. Ya sea por valentía o por inconsciencia, la presión constante del mercado hace sentir a muchos empresarios estar más tiempo del razonable “con el agua al cuello”. En un contexto de lucha en la selva competitiva sin red de seguridad, la crítica por ser “poco productivas” me parece perversa.

Una de las fortalezas de las pymes catalanas son las relaciones de confianza que han establecido con las personas: con trabajadores, clientes, proveedores, y en general, con el ecosistema en el que se mueven y les es confortable. Las personas primero. La estrategia empresarial más sostenible es aquella que pone en contacto las relaciones que se establecen entre las personas con la productividad y los resultados a largo plazo. Necesitamos más pymes que se atrevan a poner la tecnología al servicio de sus modelos de negocio y de sus clientes. Necesitamos poner en valor la capacidad emprendedora y la proactividad de las personas. Necesitamos un nuevo relato para el futuro del trabajo y la generación de valor y riqueza. Como dice Fernando de la Rosa, “Necesitamos más pymes digitales, más que ensalzar la figura del emprendedor de éxito”.

Debemos repensar muchos de los sistemas y de los paradigmas que habíamos diseñado para un modelo económico que no está generando la riqueza y el bienestar esperados, y que no podrá proteger a los que se queden fuera de una rueda que cada vez gira más rápido. Es hora de cambiar el relato.