CHUS BLASCO /Lo opuesto a la mediocridad es la autenticidad

Cosas que tienen sentido

Uno de los temas más apasionantes de la complejidad que envuelve al management del siglo XXI es cómo comprometer el talento de las personas que integran un grupo humano en una empresa u organización. Para ayudarnos a comprenderlo un poco mejor, es imprescindible leer el nuevo libro de Xavier Marcet Esquivar la mediocridad, que presentó en Barcelona el pasado 9 de enero. Henry Chesbrough, impulsor de la innovación abierta, prologuista del libro y uno de los ponentes en el acto, inició su presentación con una reflexión muy interesante sobre management. Nos habló de cómo la investigación médica trata de comprender los mecanismos de la vida y poder así mejorar la salud humana. Explicó que hay doctores que se especializan en “traducir” el conocimiento de las investigaciones médicas para resolver los problemas de salud. A diferencia de la medicina, dice Chesbrough que en management hemos fallado en “traducir” el conocimiento obtenido por la investigación con el fin de que fuera eficaz resolviendo problemas de gestión en las organizaciones. Con esta introducción presentó a Marcet como un excepcional investigador que “traduce” lo que ha aprendido de management para explicárnoslo.

 

Esquivar la mediocridad es una aspiración

Dice Marcet en su libro que “impulsar una empresa con el propósito de esquivar la mediocridad es simplemente una forma de enfrentar el futuro sin dejarse obnubilar por los éxitos del pasado ni desfallecer por los fracasos fruto del esfuerzo emprendedor”. El impulso por conseguir resultados que cualquier empresa necesita debe ir acompañada por una visión suficientemente poderosa que tenga sentido, que marque el camino, y con el que las personas sientan el compromiso suficiente. No se trata de una cuestión de dinero, sino de resultados. Para conseguir resultados, hay que empezar por las personas. Necesitamos sentir que lo que hacemos tiene sentido. Cuando las personas colectivamente nos comprometemos con un propósito, en algo que va más allá de nosotros mismos, somos capaces de conseguir cosas extraordinarias.

 

Resultados extraordinarios

Para hablar de resultados extraordinarios me gusta hablar de castells. Una colla castellera es una organización de personas que persiguen una visión, hacer castells. Hace más de doscientos años que existen, y desde hace más de veinte mi familia y yo somos castellers de Xiquets de Reus. La popularidad de los castells desde que son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ha permitido que miles de personas de todo el mundo hayan podido conocer a través de los medios de comunicación la espectacularidad de las imágenes que ofrecen estas construcciones humanas. Lejos de lo efímero de su duración en la plaza, los castells, surgen de un trabajo colectivo excepcional. Detrás de los castells que vemos, hay esfuerzo, hay management de la complejidad.

Los castells a veces se caen. Aunque lo sepamos, no nos gusta que nuestros castells se caigan. Es el riesgo que asumimos cuando los llevamos a plaza. Pero el riesgo forma parte del reto. Para conseguir que las caídas ocurran el menor número de veces posible, los responsables de la colla eligen a los mejores (talento) para que el castell pueda completarse sin caer. La voluntad de minimizar los riesgos nos hace perfeccionar el método y la técnica para que sean los castellers mejor preparados en cada momento los que lleven el castell a plaza. Semana a semana, habrá que ir superando los obstáculos para encajar las mejores estructuras posibles, adaptándose de forma flexible a las dificultades que ensayo tras ensayo van a ir apareciendo. Sabemos que lo que hacemos (castells) tiene riesgo (evitar las caídas) así que perfeccionamos el método y la técnica que nos permite perseguir la visión. Sean cuales sean los éxitos del pasado, trabajamos de forma consistente comprometiendo nuestro tiempo y nuestro esfuerzo para hacer los mejores castells que tenemos en cada momento. Asumimos los riesgos de caernos porque forman parte del propio aprendizaje para seguir asumiendo nuevos retos. La motivación, el reto de mejorar hacia el futuro, nunca termina.

Marcet nos cuenta en su libro que lo opuesto a la mediocridad es la autenticidad, a lo que denomina la nueva competencia diferencial de las organizaciones. “Ser auténtico es ser consistente”. Las empresas que no aporten valor a sus clientes de forma consistente, también se caerán. Acabaran cerrando. En cambio, las empresas que quieran perdurar, como las colles castelleres, deben aprenden a adquirir competencias que las hagan perdurables a lo largo del tiempo, sea cual sea la velocidad del cambio. Deben buscar que las acciones de las personas se orienten a resultados, pero sin perder de vista su naturaleza humana. Deben saber que la supervivencia de la visión es más importante que el éxito a corto. Deben aprender que esquivar la mediocridad es una aspiración irrenunciable.

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