CHUS BLASCO / Liderando el futuro que emerge

Cambiar la conciencia

Los cambios importantes no suelen empezar de forma agradable, con una visión inspirada que alguien tiene de forma espontánea prometiendo un futuro mejor. Aunque nos encantan los relatos con final feliz, las transformaciones empiezan más bien con malas noticias. El cierre de la empresa en la que trabajas, un despido inesperado que hace que te replantees tu futuro, un jefe insoportable que provoca que busques continuar tu carrera profesional en otros lugares… Lo de reinventarse profesionalmente suena bien, pero cuando no ha sido proacticamente buscado puede ser un proceso doloroso.

En Catalunya cada año cierran cerca de 100.000 empresas. Estadísticamente, parece que es una cifra normal similar a la de otros países. Diría que es un dato que debería hacernos pensar que el sistema de creación y destrucción de empresas tal vez esté destruyendo más valor económico del que está creando. Cuesta mucho crear una empresa que genere empleo y que pueda mantenerse y crecer. Es necesario dedicar mucha energía personal. Cada vez la expectativa de vida de las empresas es más corta. Es mucho más difícil hoy crear un modelo de negocio viable que sea sostenible en el tiempo que hace una década, y no parece que la tendencia vaya a cambiar. Debemos tomar conciencia de que estamos recogiendo colectivamente resultados que no son deseables.

 

Qué hacer cuando todo cambia

El problema siempre es el mismo. La solución siempre es diferente” Lo decía Genís Roca en una conferencia de hace un año titulada “Què fer quan tot canvia”. Nos protegemos de lo que tememos, pero la innovación surge de la necesidad. No cambiamos si no nos vemos obligados a hacerlo.

Cuando todo cambia, la única respuesta es liderar. A la Dirección de las empresas les toca liderar un cambio que no saben a donde los va a llevar. Invertir en tecnología es necesario, pero no es suficiente. El cambio que hay que liderar es cultural. No puede afrontarse sin una visión holística de la organización que ponga en valor la responsabilidad y el compromiso de las personas clave. Es necesario un plan que contenga pequeñas acciones. Será largo, habrá que revisarlo constantemente. Hay que empezar ya a transformar los organigramas en las empresas. Los nuevos sistemas organizativos deberán incorporar la innovación constante y la capacidad de aprender.

En nuestro negocio, hace diez años intentábamos proyectar el futuro que emergería ante nosotros, pero éramos incapaces de imaginarlo. La experiencia del pasado como consultoría financiera al inicio de una tremenda crisis económica, ya no era de ninguna ayuda para proyectar lo que venía después. Al principio, la disrupción no deseada fue enorme. Con el paso de los años, nos fuimos acostumbrando a construir el futuro a medida que lo íbamos vislumbrando.

 

Nuevos liderazgos y nuevo sistema operativo

Los que nos hemos reinventado desde pasados predecibles a futuros inciertos, complejos y cambiantes, tenemos una mirada distinta sobre la realidad y las expectativas. Entendemos que el futuro hay que crearlo y buscamos soluciones constantemente (por disparatadas que éstas puedan parecer). El resultado, en el peor de los casos, será aprender. Tenemos que cambiar el sistema operativo con el que funcionamos. Sin un buen diagnóstico, no es posible liderar ninguna acción efectiva.

La frase de Einstein “los problemas no pueden resolverse en el nivel de conciencia que los creó” no nos aporta la solución de cómo cambiar el nivel de conciencia. Leyendo sobre nuevos liderazgos, descubro a Otto Scharmer, profesor titular del MIT Management Sloan School y fundador del Presencing Institute. Fundado en 2006, su misión es crear una plataforma de investigación en la intersección de la ciencia, la conciencia y un profundo cambio social y organizativo. Han desarrollado la Teoría U como marco conceptual que relaciona los tres. Dice que la calidad de los resultados que creamos en cualquier sistema social es una función de la calidad de la conciencia que tienen los participantes del sistema desde el que operan. Scharmer parte de la base que sin cambiar la conciencia no es posible generar nuevos liderazgos necesarios para una transformación que genere un mayor bienestar.

El modelo de Scharmer de abrir la mente, las emociones y la voluntad suena extraño en términos de management. A los que ya hemos transitado el cambio mental que propone la transformación digital, nos encaja mejor. Scharmer propone tres pasos para la transformación: 1) Cambiar la conciencia y la forma de pensar; 2) Imaginar un futuro posible, que supone descartar la forma de pensar mecanicista del pasado; y 3) Obtener la capacidad para llegar hasta él: aprender, aprender, aprender.

El cambio de conciencia surge más fácilmente como consecuencia de una disrupción personal. Es importante que cambiemos la falsa ilusión de que podemos predecir el futuro por la conciencia de que podemos liderarlo. La esencia del liderazgo es cambiar el lugar interior desde el cual operamos. La Teoría U nos propone dar pasos hacia el futuro que emerge. ¿Nos atrevemos?