CHUS BLASCO / Lejos de la economía de la testosterona

Emprender en femenino

En abril de 2016, el Parlament de Catalunya inauguró el ciclo de conferencias “La igualtat efectiva de dones i homes, un repte de país” como hilo conductor de la Ley de igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Dentro de este ciclo, hace un año asistí a una de las sesiones, que llevaba por título “Dona i TIC: Experiències empresarials emergents”. La presentación del acto fue a cargo de la entonces Presidenta del Parlament Carme Forcadell, que nos habló de la baja representación femenina que hay en el sistema económico, así como del bajo número de chicas que se apuntan a estudiar grados relativos a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). A continuación escuchamos la ponencia de Carlota Pi, presidenta y co-fundadora de Holaluz y Premio Dona TIC 2016 en emprendimiento. De Carlota Pi me cautivó su capacidad de comunicación desde que empezó a hablar. En una breve presentación, nos explicó las claves que utilizan en su empresa para construir confianza en el equipo, y extraer el máximo talento. Me quedó claro que su estilo de liderazgo no tenía nada que ver con el estilo de mando jerárquico del que procedemos y que mayoritariamente padecen todavía millones de trabajadores.

Pero la reflexión que realmente me resonó durante los días siguientes fue que la Presidenta lamentaba que habían pensado, erróneamente, que las leyes serían suficientes para cambiar determinadas situaciones de desigualdad, y que lamentablemente, no lo eran. Dijo que lo que necesitamos para que exista realmente una igualdad de oportunidades efectiva es un cambio de conciencia. Lo he recordado dentro de las reivindicaciones del día internacional de la mujer. No me parece que el principal problema sea la cuantificación del impacto de la brecha salarial, ni tampoco que pueda resolverse mediante nuevas leyes o reglamentos. Sin quitarle importancia al tema (que la tiene), pienso que es más grave el problema de la negación de que existe una clara diferencia de oportunidades entre hombres y mujeres en el ámbito profesional y laboral, como he leído estos días de algún artículo escrito por economistas, expertos en economía, pero carentes de empatía.

 

¿Es distinto emprender en femenino?

Es significativo que la sesión dedicada a la empresa del ciclo sobre igualdad efectiva entre hombres y mujeres se titulara “experiencias empresariales emergentes”. En otras palabras, no es fácil encontrar ejemplos de éxito en el ámbito de la creación de empresas liderados por mujeres. La creación de valor en el ámbito digital es ciertamente incipiente, y además en nuestro país ha coincidido con una profunda crisis económica. Joan Torrent-Sellens lideró hace unos años una investigación muy interesante que se publicó en el libro “Emprendre en temps de crisis” en la que, entre otros aspectos, certificaba que el emprendimiento de base femenina tenia más dificultades para acceder a fuentes externas de financiación, así como en acceder a redes formales e informales de contactos, a fin de crear sus propias empresas. Pero a pesar de las barreras, los datos obtenidos certifican que, con la crisis económica, en Catalunya se consolida una nueva base emprendedora femenina, donde las TIC se confirman como una oportunidad para poder superar algunas de las barreras que existían y existen para las mujeres emprendedoras.

 

¿Éxito digital? ¡Mejor mujeres!

En la economía del conocimiento, los viejos paradigmas de management no sirven. El aviso a navegantes es que la “economía de la testosterona” tiene menos posibilidades de éxito en el ámbito de las empresas que ya han nacido digitales. El nuevo paradigma de la economía digital se basa en dar a las personas el uso de su libertad. Carlota Pi lo explicaba en el #trinxat el pasado 15 de febrero en Barcelona. Gracias a las redes, pude seguirlo desde Twitter, y me quedé con una frase resumen de su forma de entender la generación de valor de una empresa: “Guanyar diners ha de ser la conseqüència de fer les coses ben fetes”. No es fácil ser una empresa que se compromete, y que cuida al trabajador y al cliente. Generar valor no es una cuestión de género. Hacer las cosas bien hechas debe surgir de que exista un trabajo basado en la confianza, que otorgue a las personas el uso de su libertad.

En la economía digital es fundamental poner en valor la riqueza de la diversidad de opiniones, la transversalidad de distintos perfiles profesionales trabajando en un propósito común. Jack Ma lo tiene claro. El co-fundador y líder del grupo de comercio electrónico Alibaba es un gran defensor del talento femenino. La transformación digital representa poner al usuario en el centro, y para ello se necesita mucha empatía y que la atención al cliente sea exquisita. Jack Ma afirma que las mujeres son excelentes en ambas cosas.
 

Para tener éxito, una persona debería tener un alto coeficiente emocional. Pero si no quieres perder dinero rápidamente, debe tener un alto coeficiente intelectual. Pero si quieres ser respetado, debes tener un alto nivel de coeficiente intelectual de amor. Necesitamos estos tres coeficientes juntos: muchos hombres tienen un alto coeficiente de inteligencia, pero un bajo coeficiente emocional y un coeficiente de amor muy pequeño. Las mujeres lo equilibran de forma más sabia. Si quieres que tu empresa tenga éxito, si quieres que tu compañía trabaje con sabiduría, cuidando a las personas, las mujeres son mejores.” Jack Ma

 

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