CHUS BLASCO / La naturaleza es circular

Avanzando hacia un nuevo sistema económico

La semana pasada tuvo lugar la presentación de Catalunya Circular, el observatorio de economía circular de Catalunya. Responde al plan de acción de la Generalitat de mejorar la competitividad de la economía catalana, afrontando la limitación de los recursos existentes y la necesidad de superar el sistema económico tradicional instaurado con la Revolución Industrial. Está en línea con la nueva normativa europea de avanzar hacia una economía más circular. Uno de los proyectos presentados es el de la empresa textil Mango “Second Chance”, que consiste en colocar contenedores de reciclaje textil en todas las tiendas para que los consumidores puedan depositar la ropa que ya no usan con el objetivo de reutilizarla. Como veíamos en ¿Quién paga realmente el precio de la moda?, el sistema lineal de nuestra economía basado en el proceso de extracción, fabricación, utilización y eliminación ha alcanzado sus límites, especialmente en la industria de la moda. La segunda industria más contaminante del mundo puede ayudar a visibilizar la necesidad de un cambio de conciencia para impulsar el desarrollo de la economía circular.

Fashion Revolution

Así lo creen los promotores de la fashion revolution, que promueven un cambio radical en la forma en la que la moda se diseña, fabrica y consume. Defienden que, para conseguir el cambio, debe dirigirse hacia tres aspectos: el cambio de mindset, del trato a las personas y al planeta, y el cambio de modelo.

Mindset. Es imprescindible cambiar la forma en la que pensamos sobre la moda, y sobre la forma en la que la consumimos. Nos hemos convertido en adictos a una necesidad de cambiar de ropa que tan solo se aguanta por la insatisfacción de la sociedad de consumo de la abundancia.

Las personas y el planeta. El abuso de derechos humanos básicos y la degradación del planeta no dejan de aumentar. La dura realidad es que no existen medidas básicas de seguridad y de salud para muchas de las personas que trabajan en la industria textil, sin olvidar los efectos devastadores que el negocio de la moda tiene en el medio ambiente.

El modelo. En las últimas dos décadas, la forma en la que la moda se fabrica y se consume ha escalado de forma dramática: compramos un 400% más ropa de lo que lo hacíamos hace 20 años. Hemos olvidado que la naturaleza tiene límites, y los hemos sobrepasado. Necesitamos querer más la ropa que tenemos y también querer que nos dure. A pesar de que los costes de energía, materiales y mano de obra han aumentado, el precio que pagamos por la ropa no ha dejado de disminuir. Lo que falla es el sistema.

La realidad de la economía actual es que fabricamos productos que no han estado diseñados y producidos para ser reciclados. Si queremos reusar dichos productos, necesitamos una aproximación circular con dichas materias primas que han sido usadas antes de reciclar los productos o sus componentes como materias primas de nuevo.

Aprendiendo a pensar en circular

La Fundación Ellen MacArthur tiene como misión acelerar la transición hacia una economía circular. Creen que la innovación empresarial ocupa un lugar central de toda transacción a la economía circular. El uso sustituye al consumo, de modo que el consumo tan solo se produce en ciclos biológicos eficaces. Para promover esta transición se basan en tres principios clave con el objetivo de crear valor sin que dicha creación esté vinculada al consumo de recursos finitos.

Principio 1. Preservar y mejorar el capital natural. Se trata de controlar las existencias finitas y equilibrar los flujos de recursos renovables. Se pone el foco en la utilidad, y no en los materiales. Se potencia la creación de condiciones que permitan el flujo de nutrientes del sistema, y la regeneración del suelo.

Principio 2. Optimizar el uso de los recursos con la máxima utilidad. Supone diseñar los productos de forma que pueda repetirse el proceso de fabricación, restauración y reciclaje de modo que los componentes y materiales recirculen y sigan contribuyendo a la economía.

Principio 3. Fomentar la eficacia del sistema, revelando y eliminando externalidades negativas. Es clave comprender el sistema para eliminar desperdicio, de forma que se mejoren los flujos de los bienes y servicios que circulan. El foco se pone en reconstruir capital, ya sea financiero, manufacturado, humano, social o natural.

El sistema económico de las últimas décadas ha funcionado como si los recursos fueran ilimitados. Tenemos que devolver la mirada a la naturaleza y recuperar la habilidad de pensar biológicamente. Ellen MacArthur, ex récord mundial de vela y promotora de la Fundación que lleva su nombre, aprendió la lección más básica de supervivencia dando la vuelta al mundo: “Mi bote era como la metáfora del planeta. Allí aprendí a reaprovechar hasta el último recurso, y al volver a pisar tierra comprendí lo absurdo de este modelo productivo con el que seguimos funcionando. En la naturaleza nada se desecha, todo se transforma. ¿A qué espera la economía para imitar ese modelo envidiable de eficiencia?

 

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