CHUS BLASCO / La lógica de la complejidad

Empatía y management

Con el teletrabajo de estas semanas muchos han descubierto lo distinto que es el trabajo presencial del trabajo a distancia. Lo que lo hace distinto es la orientación a resultados. No es suficiente pasar las horas delante de un ordenador. Los resultados no llegarán si no se han comunicado o no están claros los objetivos que hay que conseguir.

La tecnología es un potenciador de las capacidades de cualquier persona, empresa u organización. La tecnología permite ser más eficiente en las tareas que ya hacíamos. Podemos reunirnos sin tener que movernos, sin costes de transporte, sin el coste de oportunidad del tiempo perdido en desplazamientos… Esta es la parte fácil y agradecida. La parte difícil es dejar de hacer lo que ha dejado de ser útil por el cambio radical de contexto porque ya no aportará valor. La inercia del ciclo empresarial que necesita “recuperar” el tiempo perdido, corre el riesgo de olvidar el componente humano. Las necesidades humanas cambian cuando cambia el contexto. El cambio en management será muy relevante.

Potenciar el progreso

La Industria 4.0 es uno de los ejemplos de potenciación de lo que es posible gracias a la tecnología y que representa un reto de management. Obtener datos a partir de objetos que se conectan entre ellos, permite incorporar el análisis de estos datos en la toma de decisiones de las organizaciones. El aumento de la complejidad es exponencial.

Las empresas que deciden con datos han descubierto que deben poner el análisis de los datos en el centro de la estrategia para afrontar el futuro. Los datos por sí solos no pueden influir en las decisiones si no están vinculados a objetivos más grandes. Se transforma la toma de decisiones y se transforman las organizaciones de forma más meritocrática y transversal. Tienen en cuenta tres ejes que deben estar en equilibrio: negocio, personas y tecnología.

Equilibrar tres ejes

1.- NEGOCIO. Es importante tener claridad sobre el problema que la empresa resuelve, y quién tiene la necesidad real que conecta la necesidad con la posible solución. No sólo para las empresas. La economía digital hace posible que miles de personas hayamos tenido la posibilidad de orientar mejor nuestra carrera profesional cambiando nuestra perspectiva sobre el trabajo. La monetización de un negocio personal y profesional implica que debe ser viable como consecuencia de ayudar a clientes a conseguir sus objetivos. Es necesario que sea sostenible para que pueda financiar sus gastos con sus ingresos. En lugar de aspirar a tener un puesto de trabajo, hemos planteado nuestra profesión en términos de “¿a quién ayudo?”. Enamorarte de un problema que quieres resolver es más efectivo que enamorarte de tu solución.

2.- PERSONAS.  No es lo mismo pensar en Repsol que en el restaurante de la esquina. Cuando las circunstancias cambian de forma tan abrupta, las empresas que queremos garantizar el empleo que habíamos creado en un contexto distinto, necesitamos tiempo y liquidez para construir ese futuro incierto. Para no condicionar la sostenibilidad futura, la reacción inmediata debe ser poner el foco en la parte donde combinan mejor las capacidades de la organización con las oportunidades del mercado, para poder actuar con agilidad. Cuando hablamos de personas es prioritario entender cuáles son las capacidades de adaptación de éstas, más que sus limitaciones. Las personas con capacidad de cambiar y adaptarse son y serán las más necesarias. Pero no podemos olvidarnos de todas las demás.

3.- TECNOLOGIA. Una vez que ya tenemos claramente definido cual es el foco estratégico de las necesidades que resolvemos como profesional, empresa u organización, la tecnología nos ayudara a multiplicar el valor creado. La tecnología es una palanca para mejorar los dos pilares anteriores: el negocio (como solución de problemas) y las personas. Las empresas que prestan servicios de tecnología deben entender el problema que resuelven para ayudar mejor sus clientes a conseguir sus objetivos. Su reto no es tanto tecnológico como humano. Es un reto de empatía. Lo más difícil de la transformación digital para una empresa que no ha nacido digital es comunicar cuál es su necesidad. Los que no somos tecnólogos no sabemos describir técnicamente lo que necesitamos, pero sabemos que necesitamos ayuda. Necesitamos interlocutores empáticos que sean capaces de ayudarnos a conseguir nuestros objetivos.

 

Retos de management

Equilibrar los tres ejes de negocio, personas y tecnología es un reto de la complejidad que supone tomar decisiones en la era de los datos. Es un reto de management. Para empresas, autónomos, organizaciones del sector público y privado. Por un lado, los datos facilitaran que nos hagamos mejores preguntas. Por otro, la tecnología es la herramienta potenciadora de las posibles soluciones. Tenemos que situar mejor lo que realmente nos importa como sociedad. Hará falta más empatía para impulsar la colaboración y mejorar el potencial de la tecnología resolviendo necesidades humanas. La productividad no crecerá si no se transforma la lógica económica del modelo de reducción de costes y de la aceptación de salarios precarios. La clave no está en quién pone los recursos (públicos o privados) sino cuáles son las necesidades que queremos resolver.