CHUS BLASCO / El músculo de la atención

Productividad futura

Las viejas creencias sobre gestión del tiempo han quedado obsoletas en las dinámicas actuales de cambio. Lo dice Maura Thomas, conferenciante y autora de Attention Management. Dice Thomas que los trabajadores del conocimiento, incluso cuando adoran su trabajo, suelen sentirse estresados, exhaustos y desbordados. Su conclusión es que el equilibrio entre el trabajo y la vida deja de existir. La necesidad de volver a equilibrarlos implica desarrollar nuevas capacidades que no aprendimos en la escuela.

La diferencia entre tener el conocimiento y convertirlo en resultados en equipo, es un salto enorme de complejidad. Para cualquiera que dirige a un equipo de personas, creer en el poder del coaching y el mentoring es una cualidad positiva. Pero eso no convierte a las personas que allí trabajan en un equipo empoderado. La realidad para la mayoría es pasar el tiempo entre la bandeja de e-mails y los “incendios” que se desencadenan a diario. Para poder ganar productividad, lo que funciona es la gestión de la atención. La solución que Thomas propone es tomar el control deliberado de lo que se va a hacer antes de empezar el día. Poner en práctica la gestión de la atención significa gestionar por anticipado las distracciones, creando oportunidades a lo largo del día que estén alineadas con tus prioridades. Casi nada.

Los obstáculos externos para mantener el foco son importantes. La tecnología ha aumentado los canales por los que llegan distracciones en formas diversas. El entorno también juega un papel fundamental. No es lo mismo trabajar en la oficina que en casa, en un espacio abierto que en un despacho cerrado. Sin gestionar estos aspectos, la atención se resentirá. Pero el problema más profundo son los obstáculos internos. Porque nuestro propio cerebro es una fuente inagotable de distracciones. Nuestra mente está diseñada para divagar… y lo hace. Hacemos una tarea y estamos pensando en la siguiente o en la que nos acaba de entrar, o en el problema que hemos dejado al salir de casa… Para ser productivos tenemos que enfocarnos tan solo en lo que estamos haciendo.

Poner en práctica la gestión de la atención no eliminará las distracciones, pero sí nos hará más conscientes de todo lo que nos dispersa.

 

Empresas productivas, ¿tareas improductivas?

El reto de gestionar la agenda se complica porque el futuro debe formar parte del presente. Una empresa que es productiva hoy debe preguntarse cómo va a ser productiva dentro de tres o cinco años. Las respuestas supondrán cambio y progreso en alguna dirección. Como la velocidad de cambio es rápida, si no se dedican tiempo y recursos a perseguir esa visión futura, dejaran de ser competitivas y el mercado las expulsará. Dedicar tiempo y recursos al futuro, es dejar de dedicarlo al modelo productivo de hoy. Sin innovación, no habrá futuro.

En este contexto, medir la productividad por horas de presencia es un modelo obsoleto. Considerar la jornada de 4 días como una posibilidad de general aplicación, sin entender lo que supone en la economía del conocimiento, es un debate superficial. La gestión de la atención no puede controlarse con un reloj, ni con fichar en una aplicación. La productividad solo puede medirse en resultados. Tener conciencia de cuáles son las prioridades en cualquier trabajo no es nada evidente. Cuando no lo es, van a ganar las distracciones. La energía más fuerte gana.

El dilema entre mantener el foco en los resultados de hoy y construir las capacidades del futuro no tiene una sola respuesta correcta. También es cierto para cualquier profesional. La decisión de dedicar tiempo y recursos a adquirir capacidades que no tienes y en las que no te sientes cómodo, no es fácil. El tiempo siempre es limitado, así que es una decisión que implicará dejar cosas sin hacer de las que deberías hacer. Para ser productivo y no dejar de serlo, necesitas dedicar tiempo hoy a hacer cosas que sientes que son extraordinariamente improductivas.

Cuando el modelo productivo es el conocimiento, lo que importa es cómo se aprende. La clave de la productividad dependerá de tener clara la visión del futuro al que una empresa o un profesional se dirige. Para mí, separar entre vida y trabajo hace muños años que es una separación irreal, porque es la vida lo que me ayuda a decidir el futuro que me importa. Ya no se trata de hacer formación en el trabajo, sino que aprender es el trabajo. Sin objetivos claros, no es posible entrenar el músculo de la atención. La clave es entender la distancia entre la visión a la que se aspira, y la realidad del día a día. Y aprender a recorrer ese camino.