CHUS BLASCO / El mejor Plan es aumentar las expectativas

Si no funciona no es un fracaso, son datos

Dorie Clark dirige su propio negocio y se define como una experta en estrategia y liderazgo. Sobre todo, es experta en reinventarse, aprendiendo de cada experiencia. Antes de dirigir su empresa, estudió teología pensando que iba a hacer carrera académica, pero no consiguió que la admitieran en ningún programa doctoral; pensó que sería periodista, pero perdió su empleo; participo en campañas políticas que no ganó. El último empleo que tuvo antes de emprender fue directora ejecutiva de una pequeña ONG y supuso el empujón definitivo para crear su propia empresa.

Clark explicaba hace unos meses en una entrevista en la revista Forbes que hay que ver la reinvención de una carrera como un paso atrás, algo que la mayoría de personas no está dispuesta a hacer. Pero Clark lo entiende como un paso atrás temporal. Porque es un paso atrás estratégico. “Es entender los aspectos a largo plazo de tu carrera y reconocerlos como parte del proceso de aprendizaje, de forma que puedes posicionarte para tu crecimiento (profesional) a largo plazo.” Me ha encantado leerla y la comparto porque ilustra un modo eficaz de enfocar el fracaso. En su forma de pensar está ausente el miedo a innovar que suele flotar en muchas personas y empresas, que temen hacer cambios para no hacer “pasos atrás”. Dice Clark: “Piensa en lo que haces como una prueba piloto. Si no funciona, no es un fracaso, son datos”. En la era digital podemos dividir a los profesionales y las empresas que han entendido la importancia de aprender continuamente de los que no. La historia de Clark es una historia de aprendizaje perseverante que acaba monetizando una idea a partir de sus fortalezas y capacidades. Su éxito es una clara consecuencia de su forma de pensar.

 

El Plan de la ventaja competitiva

La economía digital exige asumir riesgos. ¿Cómo podemos gestionar el día a día con las expectativas de transformación que exigirá el futuro? Tanto si hablamos de la trayectoria de una persona sola como profesional o de una empresa, ¿cómo pasamos de las expectativas a las decisiones? La realidad es que las expectativas no nos sirven para gestionar. No podemos tomar decisiones con las expectativas. Primero debemos convertir las expectativas en un Plan. Después, para asegurar que la transformación es efectiva, debemos medir la realidad, evaluarla para saber si debemos seguir con el plan o debemos ajustarlo, poniendo en valor las lecciones aprendidas.

Para convertir las expectativas en un Plan, el esquema de hoja de ruta más simple es el que se planteó Clark al iniciar su propio negocio. Partió de la base de un horizonte temporal de tres años y se marcó objetivos simples en términos de resultados: el primer año no perder dinero, el segundo año poder ingresar lo que cobraba en su último trabajo y el tercer año ganar un importe de seis dígitos. Es un buen ejemplo de simplicidad que puede servir para cualquier empresa.

Igual que hizo Clark, el Plan imprescindible para competir en la economía digital para cualquier empresa o profesional debería centrarse en tratar de asumir un reto más o menos disruptivo en un horizonte temporal de unos dos años. Este Plan debe plantearse un reto en la forma en que se está entregando valor al mercado. La realidad es que, sin nuevos retos, el mercado no tardará a expulsarnos. Puede ser un cambio de canal, un nuevo partner tecnológico para acceder a nuevos clientes, cualquier lugar hacia donde nos lleve la visión de nuestro negocio desde nuestra situación actual. Debe mostrarnos los límites que financieramente no podemos traspasar. Para ello, podemos considerar un primer año de hacer las paces (que los ingresos igualen a los gastos) y un segundo año de conseguir resultados del mercado. La clave del éxito estará en medir, medir y medir los resultados, siempre en base a datos reales que van a convertirse primero en información, y después en el conocimiento del propio negocio y en su ventaja competitiva. Decidir sobre el futuro exige actuar con valentía y determinación. No hay un negocio igual a otro. No hay ninguna otra consultora como Clark. No hay ninguna empresa como la tuya. Este aprendizaje único es la ventaja competitiva que nadie te puede copiar.

 

El miedo empeora la expectativa

Muchas empresas de las que luchan hoy por competir en la economía del siglo XXI, global y digital, pasaron momentos muy difíciles durante la crisis económica. Tuvieron que tomar medidas drásticas, prescindieron de una parte de los trabajadores, tuvieron que apretarse el cinturón y redujeron de forma importante su capacidad de gasto. Lo han pasado mal, y este período largo y duro ha dejado cicatrices. Es una realidad para muchas personas, después de haber vivido en sus empresas un período más o menos prolongado defendiendo su supervivencia. No es el mejor clima para progresar, porque el miedo a que vuelva a suceder sigue estando presente. Lo que han vivido les hace pensar, erróneamente, que deben enfocarse en conservar lo que tienen. En cambio, para mejorar su ventaja competitiva, el enfoque correcto no es otro que aumentar la expectativa.

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