CHUS BLASCO / El gran desajuste

Dentro del mismo barco

Está muy bien lo que está pasando. Por primera vez en la historia, la idea de la humanidad es una realidad. Ya estamos todos en el mismo barco”. Lo dice el sociólogo Zygmunt Bauman al inicio del documental “Dins el mateix vaixell”, que pudimos ver hace unos días en el programa Sense ficció. El título es una metáfora de nuestra civilización. Recoge cuestiones clave sobre la economía global, el cambio tecnológico, las crecientes desigualdades de riqueza, así como las propuestas para poder adaptarnos a nuevos trabajos, nuevas reglas sociales y lo más radical y más complejo, una nueva manera de vivir. Está dividido en cinco capítulos, y un prólogo donde se contextualiza el enfoque partiendo de la globalización. Me pareció un documental imprescindible con algunas ideas clave para reflexionar, así que comparto la síntesis de lo más relevante.

 

Los problemas de hoy: la globalización

La globalización ha provocado la mundialización del mercado. La presión por reducir costes de las empresas ha forzado la localización de los centros de trabajo en países donde los salarios son más bajos. Se ha ido reduciendo progresivamente la distancia entre países ricos y pobres, y ha ido acompañado de una gran desigualdad dentro de cada país. Desde el punto de vista social, la globalización hace aflorar los límites del planeta, y también la dependencia que tenemos los unos de los otros.

1.- Desocupación. Bauman nos recuerda que antes se hablaba de pleno empleo como un objetivo político deseable. En cambio, en la actualidad se habla de paro, que ya no contiene la promesa de pleno empleo. Aunque aceptar los niveles de desocupación actuales de los jóvenes perjudica el futuro, no se está priorizando políticamente. Además, en el desempleo subyace el mensaje de “no eres necesario”, y se lo encuentran incluso las personas que han estado en las mejores universidades. No hay demanda para sus capacidades. Hay una decepción total.

2.- El gran desajuste. Durante los últimos 200 años, se ha producido un aumento de la renta y de la productividad, del que la sociedad se ha beneficiado ampliamente. Pero en los últimos 15 años se ha producido lo que llaman el gran desajuste. Aunque crece la renta y la productividad, la renta media del trabajador se ha estancado. El trabajo se automatiza cada vez más, y cada vez afecta a más tipos de ocupación, incluidas las intelectuales. El cambio tecnológico afecta a la demanda de trabajadores con un alto grado de especialización y formación, y destruye puestos de trabajo de personas que no lo tienen, afectando así a la distribución de los salarios.

3.- La clase media. El desarrollo tecnológico nos mejora la vida, pero también destruye puestos de trabajo. Sin duda, la tecnología es progreso, y había mejorado el nivel de vida de todo el mundo. Pero recientemente, la foto ha cambiado, y la clase media se está reduciendo. Los que antes formaban parte de la clase media, son los que ahora están siendo sustituidos por máquinas, y bajando de nivel económico. Está pasando no solo en EE. UU., sino en todos los países europeos y en la mayoría de los países desarrollados. Cuando la riqueza se concentra en pocas manos, pasan cosas poco deseables para la economía y para la sociedad.

4.- La herencia. El pastel se ha hecho más grande, pero mucha gente no participa. No hay ninguna regla que diga que todo el mundo se beneficiará de este progreso tecnológico. El documental nos lleva a profundizar qué hay detrás de la innovación, incidiendo en que ésta es acumulativa. La innovación de hoy depende de la de ayer, por lo que no reconocer el esfuerzo colectivo es un error. Si con muy poco trabajo podemos generar una gran producción es porque hay una herencia de las generaciones anteriores. Esta herencia proviene del progreso científico que se ha ido construyendo a lo largo de los años, de los siglos. Algunos expertos piensan que cada ciudadano debería tener derecho a una parte de este progreso social.

Las soluciones del futuro

“No podemos aspirar a un crecimiento ilimitado en un planeta limitado”. El sistema se encuentra en una absurdidad total. Producimos miles de cosas de mala calidad consumiendo recursos de forma descontrolada. Es imprescindible racionalizar la economía, mientras respetamos nuestro entorno. Nos enfrentamos a un mundo con muy pocas necesidades de trabajo y mucha riqueza. Debemos entenderlo como una oportunidad. Lo que debemos hacer es diseñar un sistema en el que, a medida que la tecnología se difunda, más personas puedan vivir mejor. Nos hemos de adaptar desde el punto de vista social. Nuestro sistema de Seguridad Social fue creado en el siglo XX. Pero para resolver los problemas del siglo XXI necesitamos algo distinto.

Las propuestas concretas se materializan en hacer tres cosas: invertir en educación, invertir en emprendedores, e invertir en nuevas políticas sociales. Si ya no podemos depender de que el trabajo proporcione suficientes ingresos para sobrevivir, la renta básica universal aparece como una solución a considerar. Tal como señala Bauman, la dificultad para poner estas soluciones en práctica es quién va a hacerlo. Sin cuestionar los grandes éxitos del capitalismo, no podemos seguir obviando cuestiones como la sostenibilidad de los recursos del planeta. El reto exige inteligencia colectiva. Si no empezamos a preocuparnos de la humanidad como colectivo, si no entendemos que estamos en el mismo barco, no vamos a estar dispuestos a hacer las renuncias necesarias para transformar el sistema.

La nostra civilització té davant seu una oportunitat única: els avenços tecnològics podrien esdevenir la clau per aconseguir un món millor, però, si no aprenem a administrar-los, el futur podria ser amenaçador”.

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