CHUS BLASCO / Disrupciones y oportunidades

Transformaciones humanas

La Administración Tributaria empezó de forma contundente el proceso de digitalización al apostar por la administración electrónica hace más de quince años. La inversión ha supuesto miles de millones de euros. Primero empezaron con algunos servicios electrónicos para los ciudadanos. Luego se ampliaron otros trámites por vía telemática: pagos de tributos, solicitudes de ayudas… Más tarde llegó el borrador de la declaración de la renta, el sistema de información integrado (SII)… Dicen que así, la Administración Tributaria tiene una relación más directa con las personas. Es tan directa que la prueba piloto de Ticketbai que se hará en el País Vasco es la antesala de que cualquier hecho económico en las empresas y los negocios será reportado en tiempo real a la Administración.

Todo apunta que no necesitará colaboradores para tener los datos de los contribuyentes y hacer efectiva la recaudación de impuestos. Más pronto que tarde dejará de necesitar a los miles de despachos profesionales que habían estado desempeñando esta función de enlace hasta ahora. Para todos ellos, la transformación digital de la Administración es una disrupción.

Lo he comentado con muchos asesores en los últimos meses. Algunos se preguntan cuanto va a tardar su despacho en quedarse obsoleto como modelo de negocio. No es fácil verlo cuando sigue habiendo buenos resultados y clientes contentos. Es más fácil esperar que el futuro sea similar al pasado cuando miras hacia atrás y acumulas décadas de experiencia profesional. La mayoría de las personas tendemos a repetir lo que nos gusta y nos hace sentir bien.

 

Atreverse a ser

En el contexto actual, seguir nuestro instinto de comodidad y proyectar lo conocido, no es nada recomendable. La incertidumbre y el riesgo solo resultan estimulantes para un pequeño número de personas. Para los que dirigimos nuestro propio negocio, no es natural dedicar tiempo a pensar qué haríamos si pasara “algo extraordinario” que hiciera que no pudiéramos seguir prestando nuestros servicios de la forma en que lo hacemos. La pandemia nos colocó en un escenario de disrupción al que no habríamos llegado si no hubiera sido forzoso afrontarlo. Asumir con realismo todos los límites impuestos por el valor superior de la salud, ha acelerado nuestra capacitación. No hemos tenido más remedio que adaptarnos.

Pero adaptarse temporalmente a una situación extraordinaria, no es una transformación. Transformar un modelo de negocio es aceptar que el anterior ha colapsado. La transformación se viste de digital, pero es personal. Nadie cambia sin motivos. Transformarse es aceptar que hay que cambiar y que hay que impulsar cambios en las personas del equipo porque deberán aprender nuevas capacidades. En cada empresa, la persona que lidera la transformación debe contestarse a la pregunta si se atreve a ser lo que necesita ser para afrontarla.

El objetivo de la Administración Tributaria no es ayudar a las empresas a que sus negocios les vaya mejor sino recaudar más. Es una oportunidad para la transformación de miles de asesores: ayudar a sus clientes asumiendo un rol distinto de apoyo a la gestión. Atreverse a ser, es asumir el riesgo de dar un paso adelante hacia el futuro sin tener el mapa detallado. Atreverte a ser cuando diriges tu propio negocio te permite avanzar mucho más allá de los parámetros normales “profesionales”. Atreverte a ser, es pensar y actuar sobre las situaciones de riesgo con otra mirada, mucho más positiva. Atreverte a ser es hablar con tu yo del futuro y preguntarle si cree, desde su perspectiva, que estás dando los pasos adecuados.

 

Ayudar a otros a ser

Un asesor me dijo hace unos días: “se nota que trabajas con empresas normales, de las que no salen en Expansión”. Pues sí. Cuando trabajas ayudando a personas que dirigen empresas a mejorar sus resultados, la diferenciación no es lo que haces sino lo que consigues. Nuestra diferenciación en AFCA es nuestra metodología propia y el tipo de relación que establecemos con nuestros clientes. Elegir con quien trabajamos nos permite aspirar a la excelencia.

Miles de asesores podrán decidir si tiran la toalla o si impulsan la transformación de su negocio. Es un reto de capacidades y también una gran oportunidad. Ser diferente es lo que persigue cualquier empresa. Es la pregunta que debe hacerse cualquier asesor sobre su negocio de forma obsesiva: “¿por qué nos eligen nuestros clientes?” La fórmula mágica no es la digitalización, sino la relación de confianza a lo largo de años. Aquellos que son un socio para sus clientes, no colapsaran por la digitalización de la Administración. Asesorar es ayudar. Cuando una empresa es fiel a su identidad, nadie puede copiarla. La mejor estrategia es ser distinto. Ayudar a personas que dirigen empresas a gestionar la complejidad, implica afrontar una transformación humana. La mejor forma de no dejar de aprender es poder ayudar a otras personas a ser su mejor versión.