CHUS BLASCO / Desperdiciar es delito

Es cuando pienso que creo valor

El desperdicio es un delito contra la sociedad más que una pérdida de negocio” La frase es de Taiichi Ohno, que fue ingeniero y directivo de Toyota, y forma parte de la filosofía que descansa bajo los sistemas de producción de la mencionada empresa de automoción. Gracias al trabajo que desarrolló Ohno sobre métodos de producción ajustada, Toyota pasó de estar al borde de la quiebra en la década de los 40 del siglo XX a convertirse en una de las compañías líderes mundiales de producción de automóviles. Para competir internacionalmente, en lugar de aplicar economías de escala como hacían los americanos y alemanes, Ohno fue implementando métodos que eliminaran el desperdicio, de forma que redujeran los costes de la producción. La revolucionaria innovación que llevaría a la industria japonesa a la categoría de potencia mundial surgió como consecuencia de la necesidad imperiosa de cambiar para mejorar la productividad y su ventaja competitiva en el mercado internacional. Ohno entendió el proceso de producción como un flujo visto desde el final, esto es, la demanda del mercado. Utilizando la observación, la imaginación y su experiencia como ingeniero, transformó el desperdicio en creación de valor.

 

La palabra clave es fluir

Desperdiciar es delito” es el título de uno de los capítulos del libro de Jeff Sutherland, Scrum, y señala los factores clave de su método (Scrum), basados en eliminar los desperdicios  que llevan a las personas a trabajar muchas más horas de las necesarias, y lo que es más importante, sin que vayan dirigidas a la creación de valor como sí consiguió Ohno en Toyota.

  • Eliminar la irracionalidad es una de las palancas de cambio más poderosa. ¡Hay tanta irracionalidad en las empresas! La acción de planificar adquiere un nuevo significado cuando ayuda a la eliminación de este desperdicio. Tener un Plan debe ayudar a marcar objetivos, que deben ser racionales; han de suponer un reto, un desafío, pero no una meta absurda para entregar un informe a un Comité.
  • El multitasking nos hace estúpidos. Los admitamos o no, hacer varias cosas a la vez nos hace lentos y peores. Las tareas hay que hacerlas de una en una, para no perder el foco. Dice Sutherland que no hay nada más peligroso que los individuos que piensan que a ellos no les aplica esta regla, que son capaces de hacer varias cosas a la vez. Sin duda lo son, aunque no admitan que lo acaban haciendo con mayor número de errores.
  • A medio hacer no es hecho. Las tareas que no se acaban y los productos que no se usan son un esfuerzo invertido sin un resultado positivo. Es importante tomar conciencia de que hacer tareas cubre la necesidad que tenemos de estar ocupados, pero es un desperdicio.
  • Hazlo bien a la primera. No arreglar un error en el momento en que se produce puede llevar hasta veinte veces más tiempo. ¡Existe mucho margen para la mejora de los procesos para cualquier organización!
  • Trabajar demasiado sólo hace que trabajemos más, pero no mejor. Existe evidencia científica de que tenemos una capacidad limitada para tomar decisiones, así que trabajar más horas provoca que trabajemos mucho peor y cometamos más errores.
  • No a los héroes. Seguro que has conocido a más de uno. Las empresas que necesitan héroes, tienen por lo menos, un problema de falta de planificación, además de estar desperdiciando recursos en favor de las heroicidades.
  • No a las personas que inspiran el caos emocional. Aunque su impacto es de difícil cuantificación, es imprescindible decir no a las personas que inspiren miedo, o menosprecien a los demás. Es necesario pararlo. Cuanto antes.

Scrum es un método para resolver problemas, para ayudarnos a hacer las cosas mejor y se basa en el ritmo. Para poder aplicar Scrum tenemos que pensar distinto; trata de elegir la forma menos problemática de hacer las cosas, de que nos esforcemos por fluir.

 

Pensar para crear valor

En un mundo ideal, podríamos crear lo que el cliente quiere, incluso antes de que éste lo supiera. La realidad es que crear valor de forma sostenida en el tiempo es difícil. Supone encajar las oportunidades del mercado con las capacidades de la empresa, teniendo en cuenta los recursos de que dispone, a partir de unos sistemas organizativos y de procesos, que hagan de palanca para la generación de resultados. Pero la mayoría de los sistemas organizativos actuales se concibieron para un mundo previsible en el que el jefe sabe lo que hay que hacer y los demás obedecen en búsqueda de una supuesta eficiencia. Me temo que la mayoría de personas y organizaciones viven en este paradigma. Unos han aprendido a mandar, y el resto a obedecer, pero no han aprendido a pararse a pensar para esforzarse a cambiar. No se han dado cuenta que hacer de forma eficiente tareas que no aportan valor es un desperdicio enorme. La creación de valor en el siglo XXI surge de pensar y actuar de forma ágil como respuesta al mercado, porque el valor no se crea repitiendo tareas para prestar servicios que nadie quiere o productos que nadie va a consumir. Ohno se adelantó a su tiempo a mediados del siglo XX y cambió el paradigma de toda una industria. Estamos a tiempo de aprender.

 

“Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Cuando sepas más, hazlo mejor” Maya Angelou (1928-2014)

 

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